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¿Sabe usted que la timidez puede ser una manifestación de Fobia Social?

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¿Qué es la FOBIA SOCIAL?
La fobia social es una enfermedad específica dentro de los trastornos de ansiedad, según el DSM IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales), y se define como TEMOR ACUSADO Y PERSISTENTE POR UNA O MAS SITUACIONES SOCIALES O ACTUACIONES EN PUBLICO EN LAS QUE EL SUJETO SE VE EXPUESTO A PERSONAS QUE NO PERTENECEN AL AMBITO FAMILIAR O A LA POSIBLE EVALUACIÓN POR PARTE DE LOS DEMAS. EL INDIVIDUO TEME ACTUAR DE UN MODO (O MOSTRAR SINTOMAS DE ANSIEDAD) QUE SEA HUMILLANTE O EMBARAZOSO.

Hoy se conoce que la FOBIA SOCIAL, es un trastorno categóricamente bien delimitado, crónico, que arruina o disminuye fuertemente la calidad de vida del individuo.

¿Cuáles son los síntomas?
El paciente que presenta una fobia social, siente ansiedad y profundo miedo cuando se expone a reuniones sociales, fuera del ámbito de su hogar, siendo esta ansiedad y miedos, irracionales, haciendo que el paciente trate, por todos los medios, de evitar el contacto social porque teme ser sometido a una situación de humillación y vergüenza ante los demás, temiendo o evitando todas las situaciones en las que se sentirían requeridos a actuar en presencia de público.
Los síntomas que acompañan este cuadro son sudoración, palpitaciones, dolor u opresión torácica, ruborización, sequedad de boca, deseos urgentes de orinar, mareos, sensación de desmayo, falta de aire, fuertes temblores, cefaleas, pudiendo en algunos casos terminar en un ataque de pánico.

Las situaciones fóbicas más comunes
Las fobias sociales típicas son el temor a hablar, comer o escribir en público, a utilizar baños públicos, asistir a fiestas o entrevistas. Es común el miedo a que la gente sea capaz de detectar o ridiculizar su ansiedad ante situaciones sociales. El temor puede presentarse frente a situaciones nuevas o una situación de sentirse observado y calificado, como dar un examen, hablar en público, sintiendo miedo a una supuesta descalificación pública por decir incoherencias, ser infraevaluado o ser ridiculizadas sus opiniones.

La fobia social y sus consecuencias
Estas circunstancias hacen que el paciente evite todo contacto social, declinando paulatinamente su calidad de vida, no concurriendo a reuniones ni compromisos sociales, causando aislamiento con profunda perturbación social, y a un deterioro incapacitante vocacional e interpersonal, como también depresión secundaria.

La fobia social en la infancia, en la adolescencia y en la vida adulta
Esta enfermedad comienza habitualmente en la infancia, siendo la característica más frecuente la timidez, ruborización con inhibición, en otros casos, la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, o retraimiento de situaciones sociales donde los asistentes no pertenecen al marco familiar.
En la adolescencia el miedo a situaciones públicas embarazosas los inhibe causando el descrédito de sus pares, y la vergüenza a que serían sometidos, aísla a estos jóvenes del ámbito social impidiéndoles intercambios de todo tipo, incluyendo la posibilidad de formar pareja.
En la vida adulta, estas personas, muchas veces de excelente nivel intelectual, ven limitadas sus posibilidades de desarrollo personal, familiar y social, pudiendo perder logros anteriormente conseguidos, disminuir su condición social, caer en la marginalidad o en el abuso de sustancias.

Un tema por demás importante que padecen hombres y mujeres y que si bien el lenguaje vulgar confunde con TIMIDEZ, se la denomina FOBIA SOCIAL. Formando parte como una enfermedad específica dentro de los trastornos de ANSIEDAD según el DSM IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos Mentales de la Asociación de Psiquiatría Americana).
La incidencia epidemiológica dentro de la población general es tan alta y su diagnóstico tantas veces olvidado, que muchos pacientes que lo sufren pasan gran parte de su vida sin diagnóstico y creyendo que se trata de un problema de personalidad que no tiene solución o que son defectos de desarrollo en la evolución psicológica, o que es debido a la herencia de alguno de los padres.
Si embargo hoy se conoce que la FOBIA SOCIAL es un trastorno categóricamente bien delimitado, crónico, que arruina o disminuye fuertemente la calidad de vida del individuo, y que con las técnicas y tratamientos adecuados, en la mayoría de los casos, remite en muy pocas semanas, siendo por lo tanto una enfermedad de excelente pronóstico.
El paciente que presenta una FOBIA SOCIAL siente ansiedad y profundo miedo cuando se expone a reuniones sociales fuera del ámbito de su hogar, siendo esta ansiedad y miedos irrazonables haciendo que el paciente trate por todos los medios de evitar el contacto social, porque teme ser sometido a una situación de humillación y vergüenza ante los demás, temiendo o evitando todas las situaciones en las que se sentirán requeridos a actuar en presencia de público. Son FOBIAS SOCIALES típicas el temor a hablar, comer o escribir en público, a utilizar baños públicos, asistir a fiestas o entrevistas, además estos pacientes tienen un miedo común a que la gente sea capaz de detectar o ridiculizar su ansiedad ante situaciones sociales. Un individuo puede tener una FOBIA SOCIAL limitada a una determinada situación o a muchas a la vez.
Los síntomas que acompañan a este cuadro son sudorización, palpitaciones, dolor u opresión toráxica, ruborización, sequedad de boca, deseos urgentes de orinar, mareos, sensación de desmayo, falta de aire, fuertes temblores, cefaleas, pudiendo en algunos casos terminar en un ataque de pánico.
También puede este temor presentarse frente a situaciones nuevas o en situaciones de sentirse observado y calificado, como dar un examen, hablar en público, sintiendo miedo a una supuesta descalificación pública por decir incoherencias, ser infra evaluado intelectualmente o ser ridiculizadas sus opiniones. Estas circunstancias hacen que el paciente evite todo contacto social, declinando paulatinamente su calidad de vida, no concurriendo a reuniones ni compromisos sociales, causando aislamiento con profunda perturbación social, laboral y en algunos casos profesional, dado que se presenta muy habitualmente en profesionales. Esta enfermedad comienza habitualmente en la infancia, siendo la característica más frecuente la timidez, ruborización con inhibición, en otros casos, la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, o retraimiento de situaciones sociales donde los asistentes no pertenecen al marco familiar.
En la adolescencia el miedo a situaciones públicas embarazosas los inhibe causando el descrédito de sus pares, y la vergüenza a que serían sometidos, aísla a estos jóvenes del ámbito social impidiéndoles intercambios de todo tipo, incluyendo la posibilidad de formar pareja.
A lo largo de la vida adulta, estas personas, muchas veces de excelente nivel intelectual, ven limitadas sus posibilidades de desarrollo personal, familiar y social, pudiendo perder logros anteriormente conseguidos, disminuir su condición social, caer en la marginalidad o en el abuso de sustancias.
El paciente se define como tímido, antisocial, evita o no cumple con los horarios o compromisos sociales, creyendo que ésta es una modalidad inherente e inmodificable de su personalidad, a veces hasta rechaza una mejora salarial importante o una promoción en su trabajo, a causa de que esto implica mayor contacto social. En otros casos abandona carreras al llegar al punto donde debe dar clase o tomar contactos públicos. Las personas que sólo presentan FOBIA SOCIAL en una sola circunstancia pueden vivir relativamente asintomáticas, excepto cuando se enfrentan a la situación fóbica. Cuando tienen necesidad de enfrentar la situación que desean evitar, suelen presentar una intensa ansiedad anticipatoria.
La reiteración permanente de estos síntomas puede conducir a una desmoralización crónica, al aislamiento social, y a un deterioro incapacitante vocacional e inter personal como también depresión secundaria. El alcohol y los fármacos sedantes pueden ser utilizados al principio, para aliviar el componente anticipatorio de este trastorno, dando lugar al inicio de adicciones.
Este trastorno afecta a más de 12,5 % de la población general, según estadísticas norteamericanas y compatibles con algunos estudios realizados en Argentina, afectando algo más a hombres que a mujeres, siendo muy frecuente que estos pacientes lleguen a la consulta psiquiátrica después de muchos años de sufrir la enfermedad o cuando entran en la inevitable etapa de la depresión secundaria.
El diagnóstico casi siempre se hace retrospectivamente debiendo actualmente prestarse marcada atención a los signos y síntomas que hemos descripto, advertidos de que si se lo deja librado a su normal evolución o no se realiza el tratamiento correcto adecuado, esta afección se cronifica alterando globalmente la calidad de vida.

¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento adecuado se lleva a cabo con medicación específica asociada necesariamente a terapia cognitiva de tipo gradual, que puede ser realizada en forma individual o grupal. Este tratamiento produce, en la mayoría de los casos, mejorías en pocas semanas.

Criterios para el diagnóstico de fobia específica

Temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso. Nota: En los niños es necesario haber demostrado que sus capacidades para relacionarse socialmente con sus familiares son normales y han existido siempre, y que la ansiedad social aparece en las reuniones con individuos de su misma edad y no sólo en cualquier interrelación con un adulto.

La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación. Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o retraimiento en situaciones sociales donde los asistente no pertenecen al marco familiar.

El individuo reconoce que este temor es excesivo o irracional. Nota: En los niños puede faltar este reconocimiento.

Las situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos.

Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.

En los individuos menores de 18 años la duración del cuadro sintomático debe prolongarse como mínimo 6 meses.

El miedo o el comportamiento de evitación no se deben a los efectos fisiológicos directos de una susancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica y no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental (p. ej., trastorno de angustia con o sin agorafobia, trastorno de ansiedad por separación, trastorno dismórfico corporal, un trastorno generalizado del desarrollo o trastorno esquizoide de la personalidad).

Si hay una enfermedad médica u otro trastorno mental, el temor descrito en el Criterio A no se relaciona con estos procesos (p. ej., el miedo no es debido a la tartamudez, a los temblores de la enfermedad de Parkinson o a la exhibición de conductas alimentarias anormales en la anorexia neviosa o en la bulimia nerviosa).

Especificar si:

    Generalizada: si los temores hacen referencia a la mayoría de las situaciones sociales (considerar también el diagnóstico adicional de trastorno de la personalidad por evitación).
Neuroanatomía de las emociones
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