23. PSICOFÁRMACOS Y PSICOTERAPIA COGNITIVA 1. CONTRIBUCIÓN DE LA PSICOTERAPIA COGNITIVA AL SEGUIMIENTO DE LAS PRESCRIPCIONES MÉDICAS Se calcula que alrededor del 50% de los pacientes no siguen correctamente las indicaciones del médico (Pendetlon y cols. 1983). Como regla general, un tercio de los pacientes siempre parece tomar la medicación como se le prescribe, otro tercio lo hace a veces y el tercio restante casi nunca lo hace de la manera prescrita (Podell y Gary, 1976). En enfermedades crónicas y/o graves el riesgo se incrementa al no seguir las pautas indicadas. En el terreno psicopatológico el cumplimiento de las prescripciones psicofarmacológicas puede ser un factor importante en la buena evolución o estabilidad de algunos trastornos como los cuadros psicóticos esquizofrénicos y bipolares, las depresiones moderadas o graves y algunos trastornos de ansiedad. Desde
el enfoque cognitivo de las psicoterapia se ha prestado atención
a la importancia que tiene para la salud el seguimiento de los tratamientos.
De hecho, una parte de las intervenciones se dedica a revisar con el paciente
el cumplimiento de las tareas para casa y los problemas surgidos al respecto
(p.e Beck, 1979; Ellis, 1989). Además se ha explorado los problemas
que contribuyen a la falta de cumplimiento de las prescripciones psicofarmacológicas
(Beck, 1979) y del seguimiento de los Beck (1979) identifica una serie de creencias y distorsiones cognitivas que contribuyen a la falta de observancia de las prescripciones psicofarmacológicas en el paciente depresivo; y que creemos extensibles a otros pacientes. Estas distorsiones se agruparían de la siguiente forma: A) Cogniciones acerca de la medicación antes de empezar a tomarla: . "Crea
adicción". B) Cogniciones acerca de la medicación mientras se está tomando: . "Después
de varios días (o semanas) no he mejorado, eso significa que la
medicina no sirve". Estás
cogniciones suelen llevar a un abandono de las prescripciones farmacológicas,
y pueden llevar emparejadas procesos de recaída. Aunque la falta
de observancia puede estar relacionada con efectos relacionales (cognición
interpersonal), sobretodo en tratamientos estructurados (en cuyo caso
habría que explorar este área), lo común es que estén
relacionadas con cogniciones específicas acerca del fármaco,
la enfermedad y las expectativas de tratamiento; como las referidas anteriormente.
Igualmente, Beck (1979) da una serie se pautas generales para aumentar
la probabilidad 1- Proporcionar información sobre los efectos de los fármacos. 2- Utilizar
técnicas cognitivas: 3- Utilizar
preguntas que pueden dar "pistas" sobre las distorsiones cognitivas: 4- Utilizar registros como forma de detectar problemas asociados: Por ejemplo el formato siguiente. DÍA-HORA / SITUACIÓN-ACTIVIDAD / SÍNTOMAS / DOSIS También
Meichenbaum y Turk (1991) utilizan métodos de exploración
cognitiva para aumentar el grado de seguimiento de las prescripciones.
Incluso apuntan que entrevistas muy cortas dirigidas a El proceso de exploración cognitiva indicado sería: 1º Permitir
que el paciente cuente su historia con sus propias palabras al principio
de la entrevista. El terapeúta "escucha" el significado
o modelo causal que tiene el paciente sobre su enfermedad, las preocupaciones
y temores al respecto, y las expectativas que tiene este sobre el tratamiento
y 2º El
terapeúta sondea más detenidamente sobre el modelo explicativo
del paciente sobre su enfermedad. Preguntas oportunas al respecto pueden
ser del tipo: 3º Sondeo
de preocupaciones y dudas acerca de la enfermedad. Por ejemplo: 4º Sondear las expectativas del paciente sobre el tratamiento: . "¿Ha
seguido usted antes otros tratamientos para este problema?. ¿Qué
resultados obtuvo?. ¿Qué opina de ellos?". En resumen, los elementos de la entrevista cognitiva podrían quedar de forma breve: 1) ¿Qué problema le trae hasta aquí?. 2) ¿A qué atribuye que se haya presentado este problema?. 3) ¿Qué es lo que más le preocupa de este problema?. 4) ¿Hay algo que le preocupe respecto al tratamiento de este problema?. 2. TRATAMIENTO PSICOFARMACOLÓGICO VERSUS TRATAMIENTO COGNITIVO Determinados
estudios demuestran que el tratamiento psicofarmacológico produce
modificaciones cognitivas en los estados depresivos (Polaino, Barcelo
y Maldonado, 1991): se producen mejorías en Con
respecto a los trastornos de ansiedad (Cottraux, 1990) se recomienda utilizar
los antidepresivos en casos de pacientes agorafóbicos deprimidos
y en caso de presencia de ataques de pánico persistentes e intensos
después de seis semanas de utilizar la exposición, sin que
remitan. En el tratamiento de la fobia simple el tratamiento más eficaz es la exposición, aunque tener cierta utilidad el uso de las benzodiacepinas (p.e valium) para reducir la ansiedad anticipatoria a la situación, los betabloqueantes beta para reducir la respuesta autonómica y la fenelzina para pacientes con descargas autonómicas episódicas (Fyer, 1987). Con respecto a los ataques de pánico no está suficientemente demostrado la superioridad de los psicofármacos sobre la psicoterapia cognitiva, y viceversa; el tratamiento combinado parece el mas eficaz. En este caso se utilizan los antidepresivos (imipramina, fenelzina) o una triazolobenzodiazepina, el alprazolam (Gorman, 1987). En el tratamiento de la ansiedad generalizada, la terapia cognitiva parece superior al tratamiento psicofarmacológico, aunque el algunos casos es útil combinar la terapia cognitiva con las benzodiacepinas (Cottraux, 1990).
El abordaje más eficaz en el caso del tratamiento de las obsesiones-compulsiones
es la combinación de terapia cognitiva-conductual con antidepresivos
(sobretodo la clorimipramina), siendo esta combinación más
eficaz que la terapia cognitiva conductual sola, sobretodo en pacientes
obsesivos con componente depresivo (combinación que es frecuente) En el tratamiento de la esquizofrenia se debe contar siempre con la utilización de los psicofármacos neurolépticos. El abordaje cognitivo necesita que el paciente tenga un mínimo de contacto con la realidad para ser posible y que esté libre de sintomatología aguda (Perris, 1988). Según Kaplan y Sadock (1990) el tratamiento de la esquizofrenia tipo I (sintomatología positiva) suele requerir la utilización de los neurolépticos; y la esquizofrenia tipo II (sintomatología negativa, defectual) suele responder mejor a programas de tipo rehabilitador (p.e programas de Liberman, 1989) y escasamente a los neurolépticos. En
el tratamiento del proceso de duelo no se suele utilizar los psicofármacos,
excepto las benzodiacepinas a dosis bajas en algunas ocasiones. En el
caso de que el duelo sea complicado, el tratamiento es idéntico
al abordaje de otros cuadros depresivos, en combinación con un Las
neurosis histéricas (disociativas, conversivas) suelen responder
mal al tratamiento psicofarmacológico solo; aunque los síntomas
asociados de tipo ansioso o depresivos pueden mejorar con ellos. En caso
de depresión atípica con síntomas histéricos
(disforia histeroide de West y En algunos casos de histeria disociativa, puede ser útil la utilización del pentotal sódico para recuperar información "olvidada" (Kaplan y cols. 1990). En
el caso de trastornos de tipo hipocondriaco y de tipo psicosomático
es recomendable utilizar las benzodiacepinas y los antidepresivos si aparecen
síntomas ansioso-depresivos relevantes. En estos El
tratamiento de los problemas de pareja y trastornos sexuales suele responder
a la terapia de pareja y terapia sexual, no siendo efectivo los psicofármacos
para estos problemas, salvo que estén relacionados con otros cuadros
psicopatológicos paralelos (psicosis, depresión, trastornos
de El abordaje de los trastornos de personalidad suele conllevar un enfoque combinado de psicoterapia y fármacos; siendo estos últimos útiles para algunos síntomas asociados (depresión, ansiedad). Debido a la alta dificultad para que estos pacientes inicien una psicoterapia, a veces solo se implican en un tratamiento psicofarmacológico, que puede ser utilizado "como puente" para abordar otros aspectos no sintomáticos con psicoterapia (Vallejo Ruiloba, 1992). Los
trastornos de alimentación (anorexia, bulimia) suelen ser abordados
desde una perspectiva multidisciplinar combiando abordajes médicos
y psicológicos. En los casos extremos de deterioro físico
hay que recurrir a intervenciones médicas específicas, así
como a programas operantes de control ambiental, y casi siempre a la hospitalización.
Una vez conseguida cierta estabilidad de estos cuadros el seguimiento
de los mismos se suele hacer con psicoterapia cognitiva-conductual y con
revisiones En
el campo de los trastornos infanto-juveniles se suele recomendar mantener
el uso de los psicofármacos al mínimo, ya que la mayoría
de ellos responden bien a planteamientos psicoterapeúticos de tipo
familiar. Solo en casos graves de trastornos de la conducta (p.e hiperactividad)
se suele En
resumen los psicofármacos suelen ser más útiles para
el abordaje de síntomas agudos e incapacitantes (síntomas
positivos, productivos) que la psicoterapia cognitiva; mientras que esta
suele ser mas útil para abordar los factores de vulnerabilidad
que hacen que el trastorno se mantenga a lo
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