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Continuación de
FOBIA SOCIAL
Un tema por demás importante que padecen hombres y mujeres y que si bien el lenguaje vulgar confunde con TIMIDEZ, se la denomina FOBIA SOCIAL. Formando parte como una enfermedad específica dentro de los trastornos de ANSIEDAD según el DSM IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos Mentales de la Asociación de Psiquiatría Americana). La incidencia epidemiológica dentro de la población general es tan alta y su diagnóstico tantas veces olvidado, que muchos pacientes que lo sufren pasan gran parte de su vida sin diagnóstico y creyendo que se trata de un problema de personalidad que no tiene solución o que son defectos de desarrollo en la evolución psicológica, o que es debido a la herencia de alguno de los padres. Si embargo hoy se conoce que la FOBIA SOCIAL es un trastorno categóricamente bien delimitado, crónico, que arruina o disminuye fuertemente la calidad de vida del individuo, y que con las técnicas y tratamientos adecuados, en la mayoría de los casos, remite en muy pocas semanas, siendo por lo tanto una enfermedad de excelente pronóstico. El paciente que presenta una FOBIA SOCIAL siente ansiedad y profundo miedo cuando se expone a reuniones sociales fuera del ámbito de su hogar, siendo esta ansiedad y miedos irrazonables haciendo que el paciente trate por todos los medios de evitar el contacto social, porque teme ser sometido a una situación de humillación y vergüenza ante los demás, temiendo o evitando todas las situaciones en las que se sentirán requeridos a actuar en presencia de público. Son FOBIAS SOCIALES típicas el temor a hablar, comer o escribir en público, a utilizar baños públicos, asistir a fiestas o entrevistas, además estos pacientes tienen un miedo común a que la gente sea capaz de detectar o ridiculizar su ansiedad ante situaciones sociales. Un individuo puede tener una FOBIA SOCIAL limitada a una determinada situación o a muchas a la vez. Los síntomas que acompañan a este cuadro son sudorización, palpitaciones, dolor u opresión toráxica, ruborización, sequedad de boca, deseos urgentes de orinar, mareos, sensación de desmayo, falta de aire, fuertes temblores, cefaleas, pudiendo en algunos casos terminar en un ataque de pánico. También puede este temor presentarse frente a situaciones nuevas o en situaciones de sentirse observado y calificado, como dar un examen, hablar en público, sintiendo miedo a una supuesta descalificación pública por decir incoherencias, ser infra evaluado intelectualmente o ser ridiculizadas sus opiniones. Estas circunstancias hacen que el paciente evite todo contacto social, declinando paulatinamente su calidad de vida, no concurriendo a reuniones ni compromisos sociales, causando aislamiento con profunda perturbación social, laboral y en algunos casos profesional, dado que se presenta muy habitualmente en profesionales. Esta enfermedad comienza habitualmente en la infancia, siendo la característica más frecuente la timidez, ruborización con inhibición, en otros casos, la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, o retraimiento de situaciones sociales donde los asistentes no pertenecen al marco familiar. En la adolescencia el miedo a situaciones públicas embarazosas los inhibe causando el descrédito de sus pares, y la vergüenza a que serían sometidos, aísla a estos jóvenes del ámbito social impidiéndoles intercambios de todo tipo, incluyendo la posibilidad de formar pareja. A lo largo de la vida adulta, estas personas, muchas veces de excelente nivel intelectual, ven limitadas sus posibilidades de desarrollo personal, familiar y social, pudiendo perder logros anteriormente conseguidos, disminuir su condición social, caer en la marginalidad o en el abuso de sustancias. El paciente se define como tímido, antisocial, evita o no cumple con los horarios o compromisos sociales, creyendo que ésta es una modalidad inherente e inmodificable de su personalidad, a veces hasta rechaza una mejora salarial importante o una promoción en su trabajo, a causa de que esto implica mayor contacto social. En otros casos abandona carreras al llegar al punto donde debe dar clase o tomar contactos públicos. Las personas que sólo presentan FOBIA SOCIAL en una sola circunstancia pueden vivir relativamente asintomáticas, excepto cuando se enfrentan a la situación fóbica. Cuando tienen necesidad de enfrentar la situación que desean evitar, suelen presentar una intensa ansiedad anticipatoria. La reiteración permanente de estos síntomas puede conducir a una desmoralización crónica, al aislamiento social, y a un deterioro incapacitante vocacional e inter personal como también depresión secundaria. El alcohol y los fármacos sedantes pueden ser utilizados al principio, para aliviar el componente anticipatorio de este trastorno, dando lugar al inicio de adicciones. Este trastorno afecta a más de 12,5 % de la población general, según estadísticas norteamericanas y compatibles con algunos estudios realizados en Argentina, afectando algo más a hombres que a mujeres, siendo muy frecuente que estos pacientes lleguen a la consulta psiquiátrica después de muchos años de sufrir la enfermedad o cuando entran en la inevitable etapa de la depresión secundaria. El diagnóstico casi siempre se hace retrospectivamente debiendo actualmente prestarse marcada atención a los signos y síntomas que hemos descripto, advertidos de que si se lo deja librado a su normal evolución o no se realiza el tratamiento correcto adecuado, esta afección se cronifica alterando globalmente la calidad de vida. |
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