Comentario Bíblico Dominical
XX domingo durante el año
17 de agosto de 2008
Primera lectura: Is 56,1. 6-7
Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos
Salmo responsorial: Sal 66
¡Que todos los pueblos te den gracias, Señor!
Segunda lectura: Rom 11, 13-15. 29-32
Ustedes los paganos han alcanzado misericordia
Evangelio: Mt 15, 21-28
Mujer, ¡qué grande es tu fe!
Dios es inclusivo, no exclusivo
Dios es universal
San Antonio María Claret (1807-1870), siendo arzobispo de Santiago de Cuba, por seis años, se destacó por su celo evangelizador. Visitó todas sus parroquias varias veces. Fundó bibliotecas populares, promovió Cajas de Ahorro para los más pobres…, y se enfrentó a los capataces que maltrataban a los negros.
En una ocasión, en una hacienda un negro aguantaba sin quejarse.
- ¡Llora al menos! -le grita el amo mientras lo castiga con el duro látigo.
- No. Es igual. Ahora ya he oído al Padre Claret.
Pocos momentos después, éste llegaba. El arzobispo arrancó el látigo de las manos del rico propietario. Afeó duramente al amo su proceder y, en cambio, consoló al pobre esclavo.
- ¡Bah!, ¡es un negro de m…!- comentó el cruel negrero.
El padre Claret quemó delante de él un papel negro y otro blanco y mezcló sus cenizas.
- ¿Puede usted distinguirlas?
- No. Son iguales.
- Así somos de iguales ante Dios: los blancos y los negros.
¡Dios es universal!
Profecía aperturista
…Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.
El texto de Isaías 56 (el trito-Isaías), en un momento de tensión entre residentes de Jerusalén, exiliados que vuelven, y posibles grupos de extranjeros, ofrece una profecía aperturista; propugna la observación del derecho y la justicia de todos para todos; y un culto universal. El templo del Señor se transforma en casa para todo el mundo, incluidos los hijos de una tierra extranjera que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y para ser sus servidores.
La cuestión teológica de fondo: universalismo de la salvación de Dios para todo hombre. Una gran novedad en un ambiente en que las religiones eran nacionalistas, pues cada pueblo tenía sus propios dioses y sus propios sacrificios. La Buena noticia del profeta Isaías se concretará en la persona de Jesús. Dios no es exclusivo sino inclusivo ¡Dios es universal!
Que canten de alegría las naciones
En el salmo 66, al Señor se le pide los dones de su piedad y misericordia; su bendición; que veamos cómo al fijarse en nosotros se le ilumina el rostro de su benevolencia, de su agrado, de su satisfacción; para que en la tierra se reconozca su dominio.
A Dios se le pide esos beneficios para su pueblo pero también, en perspectiva universal, para la tierra, para los pueblos, para todas las naciones que así conocerán los dones del Señor y se beneficiarán de su salvación, de la alegría y júbilo universales. Y así todos los pueblos agradecerán a Dios sus inmensos beneficios. ¡Dios es universal!
Dios quiere tener misericordia de todos
San Pablo escribe a los romanos, una comunidad compuesta por cristianos que provienen del judaísmo y del paganismo. En este párrafo, dedicado a los paganos (gentiles; las gentes), les dice que Dios es capaz de ser misericordioso tanto con los judíos como con los gentiles.
En efecto, ustedes antes desobedecieron a Dios, pero ahora, a causa de la desobediencia de ellos, han alcanzado misericordia. De la misma manera, ahora que ustedes han alcanzado misericordia, ellos se niegan a obedecer a Dios. Pero esto es para que ahora ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sometió a todos a la desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Dios es universal!
¡Qué atrevidos esos paganos!
Jesús se introduce en tierra pagana. Supera los límites estrechos de la práctica religiosa judía. ¡Algo grande quiere enseñar!
Una mujer cananea le pide un don. Los discípulos quieren que Jesús atienda a aquella inoportuna y molesta mujer, para deshacerse de ella.
El relato está elaborado reflejando nítidamente la mentalidad judía de la época. ¿Cómo una mujer y, además, pagana se atreve a suplicar a un judío? ¿Acaso no sabe que un judío piadoso no debe ni tratar con un pagano? ¡Esos paganos que son como cerdos y perros!
Jesús, de una manera casi teatral, va a dar una catequesis de universalidad de la fe. ¡Atentos los judíos, los discípulos… y nosotros!
El banquete de los perritos
El evangelista Mateo (15,21-28) nos ofrece un milagro fuera de programa.
Jesús partió de Genesaret y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: ¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio.
Una mujer, anónima, extranjera, pagana suplica por tres veces la piedad de Jesús, reconociéndolo como ¡Señor, Hijo de David!
Entre la paradoja de las palabras de Jesús: Yo he sido enviado solamente a las ovejas pérdidas del pueblo de Israel y su comportamiento encontramos la clave de este evangelio: se quiere llamar la atención respecto a que Jesús fue enviado al pueblo de Israel para comunicarle que la divina misericordia de Dios no está sólo con ellos como herederos de la promesa hecha a Abraham y a los otros patriarcas sino con toda la humanidad.
San Agustín con su clásica agudeza nos dice: Esta mujer era una oveja de otro rebaño; y por este motivo no es que fuera desdeñada sino sólo postergada (Sermón 77).
Jesús comienza el arte de la confrontación empática con aquella mujer: No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.
Es decir, la salvación es para los judíos. Jesús emplea la palabra kunarion (cachorro, perrito), en vez de kuon (perro).
La palabra perro se empleaba como injuria. Era animal impuro y se lo podía alimentar con carne impura. Perro se llamaba también a los prostituidos (Cfr Dt 23,19; Ap 22,15). En el Nuevo Testameto una persona indigna es comparada a un perro: No den lo santo a los perros (Mt 7,6). El mendigo Lázaro es tanto más miserable cuanto que tiene que soportar que los perros vayan a lamerle las llagas (Cfr Lc 16,21). Los judíos, por desprecio, daban este nombre a los paganos o a los que desconocían la Toráh.
La mujer ha captado la confrontación y con extraordinaria sencillez y humildad confronta empáticamente a su vez a Jesús.
Sí, Señor, que también los perritos (paganos) comen bajo la mesa migajas (la salvación) de los niños (judíos).
¿Qué le pide la perrita al judío? Que conceda la salvación de Dios Padre para todos. Está demandando la universalidad de la salvación.
Todos los cristianos somos de primera clase
A Jesús le agrada el ingenio confrontador de la mujer y su insistencia: Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y desde aquel momento quedó curada su hija.
Aquí mismo, ahora, Dios ya está dispensando por mediación de Jesús su salud-salvación a los pueblos que vivían en tinieblas y sombras de muerte (Lc 1,79). La acción de Jesús se está haciendo un mensaje universal, superador de torpes nacionalismos. Nadie es descartable ante Dios. La fe verdadera humaniza, superando prejuicios de nacionalidad, cultura, lengua...
El evangelista Mateo quiere reafirmar la catolicidad (universalidad) de la fe cristiana en su comunidad, recalcando que Jesús multiplicó los panes y peces para los judíos (14,13-21) y para los paganos (15,32-39); que se acercó a los gentiles, descubriendo en ellos una fe ejemplar, anunciándoles la conversión a la fe de todos los pueblos y su entrada a la Iglesia.
La oración de esta mujer pagana es modelo de oración cristiana. Su oración, llena de fe, es humilde, persistente, oyente, dialogante, pidiendo la salvación para los paganos.
El evangelista está catequizando a su comunidad: el Espíritu de Jesús ha roto las barreras; no es un mero movimiento judío, no es una secta judía; es un mensaje de salvación para todos los hombres, inculturizado en todos los pueblos.
Recordémonos: los racismos, exclusivismos, los ghetos, el sectarismo en la Iglesia son una nueva crucifixión para Jesús. La fe es un don que no se reduce a fronteras, razas, sexo, culturas o condición social.
¡Dios es universal y el cristiano es universal! Lo vamos a tener muy presente cuando recemos en la Profesión de fe: Creo en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica.
P. Mateo Bautista
Religioso Camilo