Comentario Bíblico Dominical
XVI domingo durante el año
20 de julio de 2008
Primera lectura: Sb 12,13.16-19
Juzgas con bondad y nos gobiernas con gran misericordia
Salmo responsorial: Sal 85
Por tu gran misericordia, sálvanos, Señor
Segunda lectura: Rom 8, 26-27
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad
Evangelio: Mt 13, 24-43
El Reino de los Cielos es
semejante a un hombre
que sembró una buena semilla en su campo
La paciencia de Dios: paz y ciencia
Dios no está mal hecho
Érase un afamado pintor que cosechaba éxitos por doquier. Un día se encontró con una inesperada visita. Los canónigos de la catedral le propusieron:
- El cabildo desea proponer a usted que tenga a bien ejecutar un fresco en la capilla de la reconciliación de nuestra catedral metropolitana.
Y llegó el día de la bendición. El velo se corrió ante las máximas autoridades religiosas y civiles, y ante los fieles. Se palpaba una piadosa expectación. Sí, el velo se corrió, pero...
- ¡Dios mío! ¡Dios mío! – todos sin excepción exclamaron al unísono.
Silencio y asombro generales. Por fin, un feligrés algo más que consternado murmuró:
- ¡Pero si Dios está movido!
Todos clavaron sus ojos en el pintor como demandando una explicación, quien con estoica serenidad defendió su obra.
- Que Dios esté movido es culpa suya. Como escucha los pecados sentado en su trono de justicia e inmediatamente se levanta para sentarse en su trono de misericordia, no da tiempo a pintarlo quieto.
- ¡Y, además, Dios está mal hecho! – prorrumpió otro feligrés más que descontento.
De nuevo se defendió el artista.
- ¡De eso, nada! La culpa la tiene Dios que tiene un brazo el doble de largo que el otro.
Y para mayor ilustración precisó como si fuese un cicerone:
- ¡Contemplen, contemplen! El brazo más largo es el de la misericordia, casi el doble que el otro, el de la justicia.
La misericordia divina no es negación de la justicia
El libro de la Sabiduría nos retrata a Dios:
- No existe ningún Dios fuera de ti.
- Tu poder está a la base de tu justicia.
- De todos tienes compasión.
- Confundes a los que se muestran insolentes.
- Juzgas con bondad y nos gobiernas con gran misericordia.
- Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el hombre justo deber ser bondadoso y llenaste a tus hijos de una bella esperanza al darles oportunidad de arrepentirse de sus pecados.
El salmista también corrobora:
- Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal.
El amigo del alma y en el alma
El apóstol Pablo destaca el papel fundamental que el Espíritu Santo, amigo del alma y en el alma, cumple en nuestra relación filial con Dios: El mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad…
El Espíritu Santo nos lleva a Cristo, nos cristifica, nos configura con Cristo.
Al cristologizarnos, el Espíritu Santo nos lleva a pensar, amar, hablar, actuar, sentir, planificar como Cristo; nos hace verdaderos hijos de Dios, introduciéndonos plenamente en la lógica del Reino de los Cielos.
Meterse en la lógica del misterio del Reino de Dios
En el evangelio dominical advertimos estas dos partes: 1ª. Tres parábolas de Jesús: la cizaña en el trigo, el grano de mostaza, y la levadura en la masa. 2ª. Explicación de la parábola de la cizaña.
Continuando con el discurso de las parábolas que ofrece el Evangelio de Mateo, el texto de este domingo nos presenta varias de las llamadas parábolas del Reino. Se trata de comparaciones a través de las cuales Jesucristo va anunciando quién es Dios y cómo actúa este Dios que se hace cercano y despliega su acción salvadora en este mundo.
El Dios auténtico es el Padre que Jesús muestra, no el que nosotros hacemos a nuestra imagen y semejanza.
Parábola reflejo de la humanidad… y de Dios
La parábola de la cizaña:
- Revela la condición humana en la que coexisten el bien y el mal. Nadie es trigo limpio. Todos tenemos algo de trigo y cizaña.
- Manifiesta que el mundo luchan el bien y el mal. A veces, pareciera que el predominio es del mal.
- Encierra una enseñanza moral: hay que practicar la paciencia, ejercer la tolerancia, actuar con discernimiento y, siempre, mostrarse pacientes.
- Presenta el talante y estilo de Jesús, el Mesías, el Justo y Santo, que se describió a sí mismo como manso y humilde de corazón, que recibió a los pecadores en contra de los críticos, de los fariseos, que segregaban a los impuros.
- Muestra el talante de Dios Padre que reveló Jesús: un Dios que confía en los hombres, espera en ellos, los ama a pesar de sus miserias y rebeldías, y es sumamente paciente con ellos.
Nos cuesta aceptar la estratégica paciencia de Dios
La coexistencia del bien con el mal siempre ha cuestionado al hombre. Surge la pregunta elemental: ¿Por qué Dios no destruye lo malo? ¿Por qué Dios permite el mal en este mundo? ¿Por qué no hace algo para eliminar el mal?
Hay mal en el mundo. Si Dios lo puede eliminar y no lo hace, luego Dios no es bueno.
Si no puede eliminarlo porque no tiene poder, luego no es Dios.
Dejemos que ambos crezcan juntos y, al tiempo de la siega, diré a los segadores que arranquen primero la cizaña y la amarren para quemarla, y que recojan luego el trigo en mi granero.
Jesús con esta parábola nos revela la estrategia de Dios ante el mal. Dios no prueba, ni castiga, ni manda el mal, ni lo permite (no le da permiso al mal).
Jesús, con su vida, crucifixión y resurrección refleja la estrategia de su Padre celestial.
¿Cortar por lo sano?
Jesús, con esta parábola, quiere mostrarnos que la misericordia no es negación de la justicia ni del poder, sino su necesario complemento; que sin misericordia, la justicia se hace injusticia.
Jesús quiere que rechacemos todo celo fanático e impaciente. Es bueno que esto lo sepamos nosotros que somos muy exigentes ante las fallas de los demás, amigos de autojustificarnos, muy condescendientes para excusarnos.
Y, ciertamente, Jesús no espera de nosotros que nos crucemos de brazos ante el mal ni que caigamos en el derrotismo y desesperanza. Al mal hay que cercarlo y vencerlo con el bien. El bien ha de ser como la levadura entre la masa. Al final, sólo el amor prevalece.
Sólo el amor es fuerza creadora
El padre Maximiliano Kolbe nuevamente fue detenido en 1941 y enviado al campo de concentración de Auschwitz. Allí será el prisionero 16.670.
El Dr. Stemler, también prisionero, relató su último encuentro con Maximiliano.
- Los dos estábamos enfermos. Mi camastro estaba en frente del suyo. Como otros, de noche yo también me acerqué a él. El saludo fue conmovedor. Sus palabras eran profundas y simples. El odio no es fuerza creadora. Sólo el amor es fuerza creadora, me susurraba apretando fuertemente mi mano en la suya, abrasada por la fiebre.
San Maximiliano Kolbe hizo carne el mensaje de las parábolas de Jesús.
Siempre, optimistas
Jesús cuenta dos parábolas más: la del grano de mostaza y la de la levadura: sucede con el Reino de los cielos como con un grano de mostaza o un trozo de levadura.
El Reino de Dios se compara con el estadio final: el arbusto termina ofreciendo protección a los pájaros; la inmensa cantidad de masa es fermentada por un pellizco de levadura.
Dios es Señor de la historia, tiene la última palabra y Él ha elegido su propio método: de justicia pero con misericordia.
Si Dios no hubiera tenido paciencia y misericordia conmigo…
San Agustín nos recuerda:
Corríjanse antes que llegue la cosecha. “No digan: ‘Pequé’, ¿y qué me sucedió?” (Ecl 5,4). No es que Dios haya perdido la potencia, sino que a ti te exige la penitencia.
Les desagradaba que ella estuviera entre el trigo, pero los servidores comprendían que, si por arrancar la cizaña hubieran obrado según su criterio, ellos mismos habrían sido contados entre la cizaña.
¡Sé tolerante! Para esto, en efecto, has nacido. ¡Sé tolerante! Porque tal vez alguien debe ser tolerante contigo. Si siempre has sido bueno, ten misericordia; y si alguna vez has sido malo, no lo olvides. ¿Y quién ha sido siempre bueno? Si Dios te hiciera un examen minucioso, sería más fácil que él te encontrara malvado también ahora, que no que tú mismo te hallaras bueno en todo momento. Es necesario, por lo tanto, tolerar la cizaña entre el trigo, las cabras entre los carneros, los cabritos entre las ovejas (Sermón 47,6).
Santa Teresa de Jesús solía exclamar ¡Bien sabe el Señor que sólo puedo presumir de su misericordia!
Que la misericordia de Dios me haga justo misericordioso.
P. Mateo Bautista
Religioso Camilo