Comentario Bíblico Dominical

8º domingo durante el año

25 de mayo de 2008

 

Primera lectura: Is 49, 14-15

Yo no te olvidaré

Salmo responsorial: Sal 61

Descansa sólo en Dios, alma mía

Segunda lectura: 1 Cor 4,1-5

Lo que se exige a un administrador es que sea fiel

Evangelio: Mt 6,24-34

Busquen primero el Reino y su justicia

 

El asesino de la espiritualidad es el materialismo

 

Dios no es amnésico amoroso

Frente a la inquietud de los exiliados en Babilonia, el profeta afirma la continua presencia amorosa de Dios que no puede olvidar a su pueblo.

Isaías describe el amor providente de Dios con la imagen sublime del cariño de la madre que no puede olvidarse de su criatura. Aunque una madre olvide a su hijo, yo no te olvidaré, dice el Señor.

Así el profeta Isaías anuncia algo que caracterizará al mensaje de salud-salvación de Jesús: que Dios es Padre providente y no prueba, ni castiga, ni manda males, ni permite el mal. Jesús para hacer visible este mensaje de misericordia y providencia divinas utilizó entre otros, un método muy eficaz: reconcilió a los pecadores, tuvo solicitud por los pobres, curó a los enfermos. Con ello mostraba que los hombres no son castigados por Dios, sino queridos y cuidados por Él. Al igual que Jesús fue providente con los hombres, así es el Padre celestial.

Hay que hablar de Dios como Dios manda y como manda las cosas Dios.

 

Descansa sólo en Dios, alma mía

Oremos con las palabras del salmista:

Sólo en Dios descansa mi alma, porque de Él viene mi salvación; sólo Él es mi roca y mi salvación: mi alcázar: no vacilaré. Descansa sólo en Dios, alma mía, porque Él es mi esperanza.

Meditemos las palabras de Santa Teresa de Jesús:

Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa,

Dios no se muda,

la paciencia

todo lo alcanza;

quien a Dios tiene

nada le falta:

sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,

al cielo sube,

por nada te acongojes,

nada te turbe.

A Jesucristo sigue

con pecho grande,

y, venga lo que venga,

nada te espante.

(Santa Teresa de Jesús)

 

Que el administrador sea fiel

El apóstol Pablo nos recuerda: los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se exige a un administrador es que sea fiel.

Somos hijos de Dios. ¿y qué es lo que se pide a un buen hijo? Se espera de él que sea tierno con su padre, fiel, responsable; que deje siempre en buen lugar al padre/madre; que viva en la casa paterna con sentido de pertenencia.

Jesús fue un buen hijo. Meditemos sus actitudes filiales. Cristifiquémonos para ser administradores fieles de la causa del Reino de Dios.

 

Creo en la Providencia de mi Padre Dios

El evangelio de este domingo prosigue la lectura del Sermón de la Montaña, en el que Jesús proclama las actitudes básicas del discípulo para asimilar el nuevo talante del Reino de Dios. Ahora se explicita la actitud cristiana frente al dinero y los bienes materiales. El texto parte de una tesis bien definida: Ustedes no pueden servir a Dios y al dinero. Se reafirma esta tesis con una experiencia de vida: Nadie puede servir a dos señores porque aborrecerá al uno y amará al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. Y se aconseja a los creyentes: No anden agobiados por su vida.

Dos bellísimas imágenes extraídas de la naturaleza invitan a ponerse en manos de la Divina Providencia: ¿No valen ustedes más…? ¿No hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?

El mensaje evangélico nos da la gran confianza: Ustedes saben que su Padre celestial conoce todas sus necesidades. Y se nos exhorta: Busquen primero el Reino y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura.

¿Y cuáles son los obstáculos para aceptar la Providencia de Dios en nuestras vidas? La pérdida de una cosmovisión cristiana de la vida, la cerrazón del corazón, el apego a los bienes, una filosofía materialista…

 

¡A desidolatrizar!

Dios ha puesto en las personas talentos que deben ser desarrollados con armonía, sosiego y paz interior. Dios detesta la pobreza y más aún la miseria del hombre, Él quiere que todos tengan vida y vida en abundancia (Jn 10,10).

Dios es providente pero no aprueba en el hombre la pereza, la improvisación, la falta de creatividad, que se escondan en tierra los talentos. Tampoco Dios ve con buenos ojos que el hombre se postre ante el ídolo materialismo o consumismo. Éstos son ídolos terribles, destructores. Ante ellos se sacrifica el amor, la familia, el trabajo, la salud, la amistad, los principios morales, la paz… y así se degrada la dignidad humana, se esclaviza la persona, se pierde la vocación human de trascendencia. El ídolo consumismo termina consumiendo al idolatrizador: llega la ansiedad, el distrés, la depresión, el vacío existencial.

Jesús nos enseña el método desidolatrizador: Busquen primero el Reino y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura.

 

El materialismo es hermano del ateísmo

Conversaba un hombre rico y alejado de la fe con un sacerdote, y éste no era otro que el futuro cardenal John Henry Newman (1801-1890), ya convertido del anglicanismo al catolicismo.

El  señor rico se ufanaba de sus riquezas y de su indiferencia religiosa. Entonces, Newman tomó una hoja de papel y escribió: Dios.

¿Ve lo que he escrito en la hoja?

El hombre contestó afirmativamente:

Sí: Dios.

Entonces,  el sacerdote tomó una moneda de oro, la acomodó sobre la palabra escrita y preguntó de nuevo:

¿Ve usted ahora lo que he escrito hace un momento?

No, ahora sólo veo el dinero.

En efecto, la riqueza ciega impide ver a Dios, ¿no le parece?

 

Y cuando oremos…

Y cuando oremos: La mejor oración es descansar en la bondad de Dios, sabiendo que esa bondad alcanza hasta lo más hondo de nuestra indigencia (Juliana de Norwich)

 

 

P. Mateo Bautista

Religioso Camilo