El
concepto
Etimológicamente persona procede del latín
persona, que hace alusión a la máscara de actor con la que
se acentuaban los rasgos más característicos del hombre
o mujer representados.
El filósofo Severino Boecio (470-525) definió persona así:
Rationalis natura, individua substancia; es decir, sustancia individual
de naturaleza racional.
Personalidad es la diferencia individual que distingue a una persona,
el conjunto sus cualidades constitutivas que la hace una y única.
Dícese también del modo de ser de una persona o de un pueblo.
Personalidad es una entidad, a la vez, interna y objetiva, ya que se trata
de una estructura abierta al mundo circundante. Influye sobre el mundo
y es influida por él.
Una de las definiciones más plausibles de personalidad es la formulada
por Sheldon y Stevens en 1942: La personalidad es la organización
dinámica de los aspectos cognitivos, afectivos, fisiológicos
y morfológicos del individuo, haciendo referencia a un desarrollo
en incesante evolución, es decir, a una estructuración en
progresiva armonía.
Aparece la personalidad como una unidad sintética, siempre en movimiento.
La personalidad hace a la persona y la persona hace a la personalidad.
La personalidad no constituye una entidad dada al nacer ni está
condicionada solamente por factores genéticos, sino que fragua
en el curso de la vida. Por eso son significativos los vínculos
familiares, los modelos y estilos de vida y un ordenado equilibrio en
las etapas evolutivas de la persona: niñez, infancia, adolescencia...
Un modelo cabal de personalidad debe abarcar las siguientes características:
-
Unidad. Centrarse
en lo propio y característico del individuo, armonizando la
unidad y continuidad.
- Estructura
durable. Construir una organización personal, continua
y persistente.
- Dinámica
de cambio. Disponible a un desarrollo dinámico y permanente.
Los cambios se producen dentro de una línea de comprensibilidad
psicológica que da continuidad de sentido a la personalidad.
- Relacionabilidad.
Abierto a la riqueza del mundo circundante.
Personalidad
es la integración e interrelacionabilidad dinámicas del
hacer, estar, percibir, proyectar, anhelar, creer, amar, esperar...
Personalidad es el entramado armónico de las dimenciones: física,
emocional, intelectual, social y espiritual.
El ideal es una personalidad sana, madura, realizada, feliz.
Como la personalidad es cognoscible, por lo tanto, ha de ser educable,
madurable, sanable, perfectible.
Según Alonso Fernández, la personalidad tiene la misión
rectora en la organización de la vida psíquica y de la conducta
humana. Esta presidencia asumida por la personalidad en la organización
psíquica y conductual de la persona se realiza sobre todo regulando
sistemáticamente:
- Inteligencia
-
Afecto
-
Voluntad
-
Dinamismo vital
-
Valores
-
Espiritualidad
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Tipologías
de la personalidad
Muchas son las clasificaciones o tipologías
de la personalidad.
Definición de tipo: Llamamos tipo a todo modelo
humano que se repite con mucha frecuencia. Cuando nos referimos a las
características psicológicas decimos psicotipos.
Se
suele clasificar las teorías de la personalidad en tres grupos:
- Teorías
biológicas. Son aquéllas que ponen el acento
en lo físico y fisiológico (genético).
- Teorías
psicológocas. Son aquéllas que ponen el acento
en los aspectos del psiquismo (psicoanalítica, conductista, cognitiva,
logoterapia...).
- Teorías
socioculturales. Son aquéllas que ponen el acento en
la situación y ámbito cultural del sujeto.
Dada
la continuidad de lo que es el hombre, una teoría de la persona
debe incluir armónica, dinámica y holísticamente
a todos y cada uno de los aspectos: genéticos, físicos,
fisiológicos, ambientales, psíquicos, sociales, valóricos,
culturales y espirituales.
Características
de una personalidad sana
1. Autodominio y autoconocimiento
2. Responsabilidad de acciones
3. Correcta percepción y adaptación a la realidad
4. Madurez afectiva
5. Estabilidad emocional
6. Cultivo intelectual
7. Educación de la voluntad
8. Vivir con valores éticos
9. Elaboración de un proyecto existencial
10. Vida espiritual
Carácter
y temperamento
Etimológicamente,
carácter deriva del termino latino character. Este, a
su vez, proviene del griego kharakter, derivado del verbo
kharasso: yo hago una incisión, yo marco. Propiamente
hace referencia al hierro de marcar ganado y la marca que se realiza.
Se define como la señal que se pone en alguna cosa. Y como la índole
o circunstancia que distingue a una cosa de las demás.
El carácter está condicionado por el influjo de factores
adquiridos, vivenciales, por lo que representa una entidad psicosocial.
El carácter comprende sobre todo los sentimientos psíquicos,
las actitudes ante sí mismo y ante los demás, los valores
y las voliciones.
El carácter es lo más personal y propio de la personalidad,
por estar más vinculado a la libertad y responsabilidad de uno
mismo.
El temperamento tiene un origen fundamentalmente hereditario
y representa una marcada entidad biológica: está formado
por las tendencias, los instintos y los sentimientos vitales. El refranero
lo sintetiza admirablemente: genio y figura hasta la sepultura.
Los conceptos de carácter y temperamento se contraponen y, a la
vez, se complementan. Son dos perspectivas distintas de la realidad global
a la que ambos pertenecen: la personalidad.
Temperamento y carácter se deben integran armónica y unitariamente
en el seno de la estructura de la personalidad. |