SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN

Somos siempre el mismo,
pero no somos siempre lo mismo
(Kant).

Tomado del libro:

VIDA SIN DISTRÉS
-125 preguntas/respuestas-

de: Padre Mateo Bautista y Dr. Roberto Ré

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¿Qué es el síndrome general de adaptación?
El término síndrome procede del griego síndrome: concurrencia, grupo de síntomas que se presentan juntos; suma de signos de un estado patológico; complejo de síntomas que describe los cambios fisiológicos que se van produciendo en el organismo como consecuencia de la presencia de un estímulo o situación distresores, tras una respuesta desadaptativa.
Todos los organismos, tanto los de la naturaleza animal como vegetal, ante situaciones distresantes, presentan esta respuesta de activación generalizada e inespecífica.
El fisiólogo Hans Selye1, en una investigación inyectó en ratas una solución de extractos de ovarios de vaca y evaluó los efectos; mientras que a otro grupo de ratas les inyectaba solamente una solución salina totalmente inactiva. Ambos grupos se alteraron de igual manera. Así pudo comprobar que este cuadro de alteraciones fisiológicas lo producía el acto de inyectar la solución, como así también varias otras situaciones adversas cuando éstas eran experimentadas crónicamente (el frío y el calor extremos, los traumatismos, las hemorragias, las infecciones, la irritación nerviosa). Llamó a esto síndrome de estrés biológico, que fue conocido después como síndrome general de adaptación.
Selye observó la activación del sistema simpático-adreno-medular que provocaba:

  • Aumento del tamaño de las glándulas adrenales por hiperactividad.
  • Reducción considerable de los órganos del sistema inmunológico como el timobazo (órgano linfoide, sitio de producción de los linfocitos T, el que luego involuciona pasada la pubertad) y los nódulos linfáticos.
  • Úlceras sangrantes en el estómago y en los intestinos superiores.
  • Incluyó además, como respuesta al estrés, la activación del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, dando importancia a las hormonas esteroideas que se producen en las glándulas adrenales y, en especial, los glucocorticoides.

El Síndrome general de adaptación está caracterizado por tres fases:
Fase 1: Reacción/respuesta de alarma.
El individuo se enfrenta a una situación de amenaza que desencadena una activación del sistema simpático adrenomedular con secreción de adrenalina y noradrenalina. Como consecuencia de los cambios fisiológicos, el organismo trata de conseguir un despliegue máximo de los recursos para luchar o huir del peligro.
Esta fase de alarma no puede mantenerse de forma continua, pasando el organismo y la persona a la segunda fase.
Fase 2: Resistencia.
Si la amenaza no desaparece, lo más adaptativo para el organismo y la persona es asegurarse una distribución paulatina de los recursos de modo que no se agoten. La respuesta fisiológica predominante es la del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal; sus productos finales, los glucocorticoides contribuyen a la movilización de energía mediante la activación de las fuentes en que ésta se almacena en el resto del cuerpo (azúcares y grasas). Simultáneamente, el organismo pone en marcha mecanismos de ahorro de energía evitando realizar actividades que no tienen una finalidad inmediata para la supervivencia del individuo (ausencia de actividades sexuales o reproductoras entre otras). Si las circunstancias iniciales se mantienen durante un periodo aún mayor, las adaptaciones corporales conseguidas pueden ser insuficientes y el individuo entra en la tercera fase.
Fase 3: De agotamiento o de extenuación.
A esta fase se llega con la magnitud y el tiempo de la circunstancia distresante. La persona ha perdido la capacidad de resistencia y con los signos de una pérdida de capacidad de adaptación del organismo sobreviene el colapso o claudicación. En esta fase, las enfermedades se tornan probables, y puede ocurrir la muerte.