AUTOESTIMA DEL MATRIMONIO
FUENTE DE AUTOESTIMA DE LOS HIJOS
La autoestima en una persona es vivencia y convicción; estar en confianza y respeto con uno mismo; asumir el propio valor y valía personal. Es tener sentido de dignidad y eficacia personal; condición para desarrollar un proyecto de vida: pleno y feliz.
La necesidad de autoestima es inherente a la naturaleza humana.
La autoestima tiene padres reconocidos; es don y esfuerzo; herencia y adquisición; se mama y se genera; se cultiva y se gana.
La autoestima es como la sabia de un arbolito: sube de las raíces (los abuelos), pasa por el tronco (los padres), para dar un buen fruto (los hijos).
La autoestima de una persona nace veinticinco años antes de nacer la creatura.
La autoestima tiene cinco elementos constitutivos:
De cero a cinco años es tarea de los padres y allegados; de ellos se aprehende: sobre todo por vía emocional.
- El niño/a ha de ser querido y valorizado por los padres, incondicionalmente, por sí mismo.
- El niño, al ser querido y valorizado incondicionalmente por sus papás y familiares, se quiere y valora incondicionalmente por sí mismo.
De seis años en adelante; la autoestima se aprende de los padres y allegados; y se cultiva ya por parte de la criatura.
- El niño/a, al ser querido y valorado por los suyos y al valorarse incondicionalmente por sí mismo valora incondicionalmente a los demás.
- El niño/a, al ser querido y valorado por los suyos, al quererse y valorarse incondicionalmente por sí mismo, se deja querer y valorar por los demás.
- El niño, al ser querido y valorado incondicionalmente por los demás y al quererse y valorarse incondicionalmente por sí mismo, se hace querer y respetar por los demás.
Consejos a los padres:
1. No se genera autoestima en los hijos si no se tiene autoestima como padres, esposos y matrimonio.
2. La autoestima se mama y se transmite: viviendo el matrimonio con valores, con nobles proyectos, con autocapacidad, con dignidad, con altura moral.
3. La autoestima se enseña: no debe haber contradicción entre los dichos y los hechos de los padres.
4. El optimismo del matrimonio en remontar las contrariedades de vida es buena escuela de autoestima para los hijos.
5. Hay que tratar a cada hijo como a un ser único.
6. Nunca sobreproteger (aunque haya discapacidad) ni desproteger.
7. Ofrecer un amor incondicional aún en las correcciones. No se acepta la mala conducta del hijo, pero sí su persona.
8. No introduzcan en su hijo un tirano censurador ni un relativista moral.
9. Entregar a los hijos siempre tiempos cuantitativos y cualitativos; no sustituir las ausencias por regalitos o dinero en su bolsillo.
10. Ofrecer mucha escucha empática.
11. Cultivar la espiritualidad que nos recuerda que somos hijos de Dios realza al máximo la autoestima.
12. No confundir ni mezclar los roles. Los hijos no son ni amigos ni confidentes: son hijos.
13. Interesarse por lo que se interesan los hijos.
14. Los hijos no son el centro: lo es el matrimonio.
15. El mejor regalo al hijo: amar al cónyuge. El hijo no quiere ser querido directamente por su padre o madre. Quiere ser querido por su padre a través de su madre, y viceversa. Así, el niño/a aprende a ser esposo/a, padre/madre, buen hijo/a.
16. Unos padres bien centrados en su matrimonio son los mejores concentrados en sus hijos.
17. Ha de haber una misma política de educación. El matrimonio no debe contradecirse delante de los hijos.
18. Cuando sientan deseos de solucionar los problemas del hijo, piensen primero en resolver los del matrimonio.
19. Con los hijos: cuerda larga, pero cuerda. Los límites no limitan la libertad, la purifican.
20. La autoestima de un hijo forma parte de su curriculum vitae. La autoestima se aprehende y aprende. Los padres deben estar atentos para que esa asignatura fundamental sea aprobada, y con sobresaliente.
21. Un matrimonio que ha cometido un error y no lo corrige está cometiendo otro error
22. Y dejen caminar a su hijo por donde su estrella lo llame (Cervantes).
P. Mateo Bautista
Religioso camilo