12 claves del éxito en el matrimonio

 

 

  1. El éxito de un matrimonio comienza 25 años antes del casamiento: con el buen éxito del matrimonio de los padres.
  2. Los buenos patrones matrimoniales de los padres se aprehenden hasta los cinco años y se aprenden a partir de los seis años.
  3. El centro de una familia no son los hijos sino el matrimonio: antes de que vengan los hijos, mientras están los hijos, cuando se van los hijos. Al matrimonio no hay que descuidarlo.
  4. Que los padres hablen con gozo del propio matrimonio es un óptimo patrón de conducta para preparar buenos esposos.
  5. No existe un amor sano ni pedagógico si se da un amor directo padre-hijo, madre-hijo: ¡Papá, quiéreme siempre a través de mamá; mamá, quiéreme siempre a través de papá!
  6. El matrimonio no se improvisa. No hay en la naturaleza ningún animal que traiga hijos al mundo sin preparar el “nido”. Sin un noviazgo serio, responsable, maduro, con un buen proyecto de vida en conjunto no hay éxito en el matrimonio.
  7. Hay que llegar maduros al noviazgo. El noviazgo no es para madurar juntos sino, maduros, conocerse y proyectarse juntos, en las seis dimensiones de la persona: corporal, emocional, mental, social, valórica y espiritual.
  8. En el matrimonio, cada cónyuge tiene que dar mucho y pedir poco.
  9. Se ha de cuidar la autoestima matrimonial. Los cónyuges han de revalorizarse, complementarse y crecer juntos.
  10. El matrimonio es una alianza de amor, bendecida por Dios. Se ha de llegar al matrimonio con esta convicción indestructible: el amor es fiel y para siempre.
  11. El amor es una constructo de tres elementos: pasión + razón + valor. En el matrimonio se han de cultivar inteligentemente los valores: la ternura, la delicadeza, el sacrificio, la tolerancia, la paciencia. El matrimonio, de vez en cuando, ha de evaluarse. La belleza física se marchita; el amor, no. A medida que pasa el tiempo, lo bello debe dar su paso a lo sublime.
  12. Sin espiritualidad todo se arruina. Cultivar la vida de fe a través de la pertenencia a la comunidad creyente, la atenta y continua lectura de la Palabra de Dios, la práctica de la vida sacramental (vivir intensamente la Eucaristía y la reconciliación), el encuentro formativo y experiencial con otros matrimonios, garantiza un buen matrimonio.

 

 

P. Mateo Bautista

Religioso camilo