12 claves del
éxito en el matrimonio
- El éxito de un
matrimonio comienza 25 años antes del casamiento: con el buen éxito del
matrimonio de los padres.
- Los buenos
patrones matrimoniales de los padres se aprehenden hasta los cinco años y
se aprenden a partir de los seis años.
- El centro de una
familia no son los hijos sino el matrimonio: antes de que vengan los
hijos, mientras están los hijos, cuando se van los hijos. Al matrimonio no
hay que descuidarlo.
- Que los padres
hablen con gozo del propio matrimonio es un óptimo patrón de conducta para
preparar buenos esposos.
- No existe un amor
sano ni pedagógico si se da un amor directo padre-hijo, madre-hijo: ¡Papá,
quiéreme siempre a través de mamá; mamá, quiéreme siempre a través de
papá!
- El matrimonio no
se improvisa. No hay en la naturaleza ningún animal que traiga hijos al
mundo sin preparar el “nido”. Sin un noviazgo serio, responsable, maduro,
con un buen proyecto de vida en conjunto no hay éxito en el matrimonio.
- Hay que llegar
maduros al noviazgo. El noviazgo no es para madurar juntos sino, maduros,
conocerse y proyectarse juntos, en las seis dimensiones de la persona:
corporal, emocional, mental, social, valórica y espiritual.
- En el matrimonio,
cada cónyuge tiene que dar mucho y pedir poco.
- Se ha de cuidar
la autoestima matrimonial. Los cónyuges han de revalorizarse,
complementarse y crecer juntos.
- El matrimonio es
una alianza de amor, bendecida por Dios. Se ha de llegar al matrimonio con
esta convicción indestructible: el amor es fiel y para siempre.
- El amor es una constructo
de tres elementos: pasión + razón + valor. En el matrimonio se han de
cultivar inteligentemente los valores: la ternura, la delicadeza, el sacrificio,
la tolerancia, la paciencia. El matrimonio, de vez en cuando, ha de
evaluarse. La belleza física se marchita; el amor, no. A medida que pasa
el tiempo, lo bello debe dar su paso a lo sublime.
- Sin
espiritualidad todo se arruina. Cultivar la vida de fe a través de la
pertenencia a la comunidad creyente, la atenta y continua lectura de la
Palabra de Dios, la práctica de la vida sacramental (vivir intensamente la
Eucaristía y la reconciliación), el encuentro formativo y experiencial con
otros matrimonios, garantiza un buen matrimonio.
P. Mateo
Bautista
Religioso
camilo