LA PERSONALIDAD SANA

Somos siempre el mismo,
pero no somos siempre lo mismo
(Kant).

Tomado del libro:

NUESTRA SALUD MENTAL
-Psicoeducación, prevención y tratamiento-

de: Padre Mateo Bautista y Dr. Roberto Ré

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El concepto
Etimológicamente persona procede del latín persona, que hace alusión a la máscara de actor con la que se acentuaban los rasgos más característicos del hombre o mujer representados.
El filósofo Severino Boecio (470-525) definió persona así: Rationalis natura, individua substancia; es decir, sustancia individual de naturaleza racional.
Personalidad es la diferencia individual que distingue a una persona, el conjunto sus cualidades constitutivas que la hace una y única. Dícese también del modo de ser de una persona o de un pueblo.
Personalidad es una entidad, a la vez, interna y objetiva, ya que se trata de una estructura abierta al mundo circundante. Influye sobre el mundo y es influida por él.
Una de las definiciones más plausibles de personalidad es la formulada por Sheldon y Stevens en 1942: La personalidad es la organización dinámica de los aspectos cognitivos, afectivos, fisiológicos y morfológicos del individuo, haciendo referencia a un desarrollo en incesante evolución, es decir, a una estructuración en progresiva armonía.
Aparece la personalidad como una unidad sintética, siempre en movimiento. La personalidad hace a la persona y la persona hace a la personalidad. La personalidad no constituye una entidad dada al nacer ni está condicionada solamente por factores genéticos, sino que fragua en el curso de la vida. Por eso son significativos los vínculos familiares, los modelos y estilos de vida y un ordenado equilibrio en las etapas evolutivas de la persona: niñez, infancia, adolescencia...
Un modelo cabal de personalidad debe abarcar las siguientes características:

  1. Unidad. Centrarse en lo propio y característico del individuo, armonizando la unidad y continuidad.
  2. Estructura durable. Construir una organización personal, continua y persistente.
  3. Dinámica de cambio. Disponible a un desarrollo dinámico y permanente. Los cambios se producen dentro de una línea de comprensibilidad psicológica que da continuidad de sentido a la personalidad.
  4. Relacionabilidad. Abierto a la riqueza del mundo circundante.

Personalidad es la integración e interrelacionabilidad dinámicas del hacer, estar, percibir, proyectar, anhelar, creer, amar, esperar...
Personalidad es el entramado armónico de las dimenciones: física, emocional, intelectual, social y espiritual.
El ideal es una personalidad sana, madura, realizada, feliz.
Como la personalidad es cognoscible, por lo tanto, ha de ser educable, madurable, sanable, perfectible.
Según Alonso Fernández, la personalidad tiene la misión rectora en la organización de la vida psíquica y de la conducta humana. Esta presidencia asumida por la personalidad en la organización psíquica y conductual de la persona se realiza sobre todo regulando sistemáticamente:

  • Inteligencia
  • Afecto
  • Voluntad
  • Dinamismo vital
  • Valores
  • Espiritualidad

Tipologías de la personalidad
Muchas son las clasificaciones o tipologías de la personalidad.
Definición de tipo: Llamamos tipo a todo modelo humano que se repite con mucha frecuencia. Cuando nos referimos a las características psicológicas decimos psicotipos.

Se suele clasificar las teorías de la personalidad en tres grupos:

  1. Teorías biológicas. Son aquéllas que ponen el acento en lo físico y fisiológico (genético).
  2. Teorías psicológocas. Son aquéllas que ponen el acento en los aspectos del psiquismo (psicoanalítica, conductista, cognitiva, logoterapia...).
  3. Teorías socioculturales. Son aquéllas que ponen el acento en la situación y ámbito cultural del sujeto.

Dada la continuidad de lo que es el hombre, una teoría de la persona debe incluir armónica, dinámica y holísticamente a todos y cada uno de los aspectos: genéticos, físicos, fisiológicos, ambientales, psíquicos, sociales, valóricos, culturales y espirituales.

Características de una personalidad sana
1. Autodominio y autoconocimiento
2. Responsabilidad de acciones
3. Correcta percepción y adaptación a la realidad
4. Madurez afectiva
5. Estabilidad emocional
6. Cultivo intelectual
7. Educación de la voluntad
8. Vivir con valores éticos
9. Elaboración de un proyecto existencial
10. Vida espiritual

Carácter y temperamento
Etimológicamente, carácter deriva del termino latino character. Este, a su vez, proviene del griego kharakter, derivado del verbo kharasso: yo hago una incisión, yo marco. Propiamente hace referencia al hierro de marcar ganado y la marca que se realiza. Se define como la señal que se pone en alguna cosa. Y como la índole o circunstancia que distingue a una cosa de las demás.
El carácter está condicionado por el influjo de factores adquiridos, vivenciales, por lo que representa una entidad psicosocial.
El carácter comprende sobre todo los sentimientos psíquicos, las actitudes ante sí mismo y ante los demás, los valores y las voliciones.
El carácter es lo más personal y propio de la personalidad, por estar más vinculado a la libertad y responsabilidad de uno mismo.
El temperamento tiene un origen fundamentalmente hereditario y representa una marcada entidad biológica: está formado por las tendencias, los instintos y los sentimientos vitales. El refranero lo sintetiza admirablemente: genio y figura hasta la sepultura.
Los conceptos de carácter y temperamento se contraponen y, a la vez, se complementan. Son dos perspectivas distintas de la realidad global a la que ambos pertenecen: la personalidad.
Temperamento y carácter se deben integran armónica y unitariamente en el seno de la estructura de la personalidad.

 

SÍNDROME GENERAL DE ADAPTACIÓN

Somos siempre el mismo,
pero no somos siempre lo mismo
(Kant).

Tomado del libro:

VIDA SIN DISTRÉS
-125 preguntas/respuestas-

de: Padre Mateo Bautista y Dr. Roberto Ré

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¿Qué es el síndrome general de adaptación?
El término síndrome procede del griego síndrome: concurrencia, grupo de síntomas que se presentan juntos; suma de signos de un estado patológico; complejo de síntomas que describe los cambios fisiológicos que se van produciendo en el organismo como consecuencia de la presencia de un estímulo o situación distresores, tras una respuesta desadaptativa.
Todos los organismos, tanto los de la naturaleza animal como vegetal, ante situaciones distresantes, presentan esta respuesta de activación generalizada e inespecífica.
El fisiólogo Hans Selye1, en una investigación inyectó en ratas una solución de extractos de ovarios de vaca y evaluó los efectos; mientras que a otro grupo de ratas les inyectaba solamente una solución salina totalmente inactiva. Ambos grupos se alteraron de igual manera. Así pudo comprobar que este cuadro de alteraciones fisiológicas lo producía el acto de inyectar la solución, como así también varias otras situaciones adversas cuando éstas eran experimentadas crónicamente (el frío y el calor extremos, los traumatismos, las hemorragias, las infecciones, la irritación nerviosa). Llamó a esto síndrome de estrés biológico, que fue conocido después como síndrome general de adaptación.
Selye observó la activación del sistema simpático-adreno-medular que provocaba:

  • Aumento del tamaño de las glándulas adrenales por hiperactividad.
  • Reducción considerable de los órganos del sistema inmunológico como el timobazo (órgano linfoide, sitio de producción de los linfocitos T, el que luego involuciona pasada la pubertad) y los nódulos linfáticos.
  • Úlceras sangrantes en el estómago y en los intestinos superiores.
  • Incluyó además, como respuesta al estrés, la activación del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, dando importancia a las hormonas esteroideas que se producen en las glándulas adrenales y, en especial, los glucocorticoides.

El Síndrome general de adaptación está caracterizado por tres fases:
Fase 1: Reacción/respuesta de alarma.
El individuo se enfrenta a una situación de amenaza que desencadena una activación del sistema simpático adrenomedular con secreción de adrenalina y noradrenalina. Como consecuencia de los cambios fisiológicos, el organismo trata de conseguir un despliegue máximo de los recursos para luchar o huir del peligro.
Esta fase de alarma no puede mantenerse de forma continua, pasando el organismo y la persona a la segunda fase.
Fase 2: Resistencia.
Si la amenaza no desaparece, lo más adaptativo para el organismo y la persona es asegurarse una distribución paulatina de los recursos de modo que no se agoten. La respuesta fisiológica predominante es la del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal; sus productos finales, los glucocorticoides contribuyen a la movilización de energía mediante la activación de las fuentes en que ésta se almacena en el resto del cuerpo (azúcares y grasas). Simultáneamente, el organismo pone en marcha mecanismos de ahorro de energía evitando realizar actividades que no tienen una finalidad inmediata para la supervivencia del individuo (ausencia de actividades sexuales o reproductoras entre otras). Si las circunstancias iniciales se mantienen durante un periodo aún mayor, las adaptaciones corporales conseguidas pueden ser insuficientes y el individuo entra en la tercera fase.
Fase 3: De agotamiento o de extenuación.
A esta fase se llega con la magnitud y el tiempo de la circunstancia distresante. La persona ha perdido la capacidad de resistencia y con los signos de una pérdida de capacidad de adaptación del organismo sobreviene el colapso o claudicación. En esta fase, las enfermedades se tornan probables, y puede ocurrir la muerte.