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Depresión
otoñal
FUENTE: PSICOACTIVA.
Iris Perla. [02/11/2001]
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Algunas personas, con la llegada del otoño, advierten que
su estado de ánimo decae a punto tal que, pierden la iniciativa,
la energía vital; comienzan a preferir los alimentos dulces
y en especial el chocolate, se desinteresan por el contacto
social y la mayoría de las veces, los problemas del sueño,
vuelve irritable su carácter.
Este " bajón del estado de ánimo" y de la capacidad de trabajar
y disfrutar de la vida suele aparecer misteriosamente, con
la llegada de los días nublados; perdura durante el invierno
y, con los primeros soles de la primavera, comienza desvanecerse
y todo o casi todo, vuelve a la normalidad.
El nombre de este padecimiento es el de "Síndrome anual recurrente".
Este "trastorno afectivo estacional" fue descrito por Norman
Rosenthal, profesor de Psiquiatría clínica de la Universidad
de Georgetown de Washington quien lo investigó durante 20
años.
Ya desde la antigüedad, se conocía la influencia de las estaciones
sobre el humor, pues por primera vez Hipócrates, ("Corpus
Hippocraticum") había hecho referencia a la "malignidad de
la bilis negra" o melancolía y a su relación con el ritmo
circadiano.
El "Síndrome anual recurrente" aparece entonces, hacia fines
del otoño y se desarrolla a lo largo del invierno.
El
peso en el nacimiento se relaciona con el riesgo de trastorno
depresivo en la vida adulta
(Birth weight and the risk of depressive disorder in late
life.)
FUENTE: BRITISH
JOURNAL OF PSYCHIATRY. 2001 NOV;179(5)
Christopher Thompson; Holly Syddall; Ian Rodin; Clive Osmond;
David J. P. Barker. [06/11/2001]
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El objeto del estudio es analizar la relación que pueda existir
entre el bajo peso a la hora del nacimiento y la depresión.
Se ha comprobado que el bajo peso al nacer es un factor de
riesgo para sufrir enfermedades cardíacas, diabetes, así como
infartos e hipertensión coronaria.
La depresión se asocia altamente a estas condiciones. La clase
social actual, la clase social en el nacimiento, la pérdida
reciente, el aislamiento social y las enfermedades físicas
aumentaron el riesgo de la depresión.
Los índices de probabilidad para padecer depresión entre hombres,
pero no en mujeres, se incrementaron a medida que el peso
en el nacimiento disminuía. El desnutrición fetal predispone
a los hombres a la depresión en vida adulta.
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