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Personalidad
y trastornos de la conducta alimentaria: Un estudio comparativo
con el MCMI-II
FUENTE: REVISTA DE PSIQUIATRÍA Y DE PSICOLOGÍA DEL NIÑO Y
DEL ADOLESCENTE. 2001 ENE;(1)
Martín Murcia FM, Motos Alarcos A, Del Aguila Martín E. [13/09/2001]
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El estudio de la personalidad en adolescentes y mujeres jóvenes
que presentan trastornos de la alimentación, es un tema de
interés entre investigadores y clínicos.El MCMI-II es un instrumento
diseñado para características patológicas de personalidad.Contiene
8 escalas patológicas básicas(Eje II), 3 trastornos graves
de personalidad, 3 síndromes clínicos leves y 3 severos(ambos
incluidos en el Eje I).Existen pocos datos publicados sobre
la utilización de este test entre mujeres con trastornos de
la alimentación.En el presente trabajo, realizamos un estudio
descriptivo y comparativo transversal en el que se han incluido
mujeres jóvenes con Anorexia Nerviosa de tipo restrictivo(n=11),
Bulimia Nerviosa de tipo purgativo(n=9)y sujetos control(n=11);todas
ellas completaron el MCMI-II, como parte de una batería de
evaluación psicométrica y clínica más amplia.En los resultados
se encontraron diferencias significativas en las puntuaciones
de los tres grupos, presentándose mayor frecuencia de trastornos
de clúster A y C(esquizoide y fóbico/evitativo)en AN y del
clúster B(histriónico)en el grupo BN.
Revisión de
tratamientos psicoterapéuticos en pacientes con trastornos
borderline de personalidad
FUENTE: REVISTA
DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE NEUROPSIQUIATRÍA. 2001;78
Juan Díaz Curiel. [01/10/2001]
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El autor presenta una revisión sobre los tratamientos psicológicos
del trastorno borderline de personalidad. Todas las modalidades
psicoterapéuticas revisadas: terapias psicodinámicas, psicoterapia
de apoyo, tratamientos conductuales y cognitivos, terapia
interpersonal, tratamientos familiares y grupales, subrayan
la importancia de cuidar la relación con el paciente y la
dificultad en manejar la contratransferencia, el papel activo
del terapeuta y la necesidad de crear unos límites claros.
La efectividad de los tratamientos está relacionada con la
mayor capacidad para controlar los impulsos, la disminución
de las conductas suicidas y autoagresivas y el descenso de
las hospitalizaciones.
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