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Intoxicación por inhalantes
Los criterios internacionales de diagnóstico de acuerdo al DSM-IV son los que a continuación se detallan:

A. Consumo reciente intencionado o breve exposición a dosis altas de inhalantes volátiles (excluyendo los gases anestésicos y los vasodilatadores de acción corta).
B. Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (beligerancia, violencia, apatía, deterioro del juicio, deterioro de las actividades social o laboral) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo o exposición a inhalantes volátiles.
C. Dos (o más) de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo o exposición a inhalantes:
(1)   mareo
(2)   nistagmo
(3)   incoordinación
(4)   lenguaje farfullante
(5)   marcha inestable
(6)   letargia
(7)   disminución de los reflejos
(8)   retraso psicomotor
(9)   temblores
(10) debilidad muscular generalizada
(11) visión borrosa o diplopía
(12) estupor o coma
(13) euforia

D. Estos síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.La característica esencial de la intoxicación por inhalantes es la presencia de cambios psicológicos o comportamentales desadaptivos clínicamente significativos (p.ej., beligerancia, violencia, apatía, deterioro del juicio, deterioro de la actividad social o laboral) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo intencionado, o de una breve exposición a altas dosis, de inhalantes volátiles (Criterios A y B). Los cambios desadaptativos se acompañan de signos que incluyen mareos o alteraciones visuales (visión borrosa o diplopía), nistagmo, incoordinación, lenguaje farfullante, marcha inestable, temblores y euforia. Las dosis más altas de inhalantes pueden provocar letargia y retraso psicomotor, debilidad muscular generalizada, disminución de los reflejos, estupor o coma (Criterio C). La alteración no se debe a enfermedad médica ni se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (Criterio D).

Nicotina
La nicotina es una amina terciaria con una piridina y un anillo de pirrolidina. La nicotina, sobre todo cuando se fuma, ejerce varios efectos farmacológicos sobre el sistema cardiovascular, la mayoría de los cuales están relacionados con la estimulación del sistema nervioso simpático. Estos incluyen:

  • Un aumento en la frecuencia cardíaca y la presión arterial, volumen sistólico y gasto cardíaco, a sí como del flujo sanguíneo coronario.
  • Vasoconstricción cutánea con una disminución asociada de la temperatura cutánea, venoconstricción sistémica y un aumento del flujo sanguíneo muscular.
  • Un aumento de las concentraciones circulantes de adrenalina y noradrenalina
  • Un aumento de los niveles circulantes de ácidos grasos libreas, glicerol y lactato.
En los fumadores habituales, existen algunas diferencias en los efectos de la nicotina. Por ejemplo, la presión no parece aumentar significativamente, probablemente como consecuencia del desarrollo de una tolerancia a la nicotina. El mayor aumento de la frecuencia cardíaca se produce con los primeros cigarrillos del día, pero posteriormente permanece inalterada. Los fumadores presentan niveles elevados de lipoproteínas de baja densidad (LDL, "colesterol malo") y niveles reducidos de lipoproteínas de alta densidad (HDL, "colesterol bueno"), fenómeno asociado a la ateroesclerosis. Además, la concentración máxima de nicotina alcanzada en el tabaquismo está implicada en la hiperactividad y función de las plaquetas, ya que a sangre de los fumadores tiende a coagularse más fácilmente.

Dependencia de nicotina
Los criterios internacionales de diagnóstico de acuerdo al DSM-IV son los que a continuación se detallan:
Patrón desadaptativo de consumo de nicotina que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por tres o más de los siguientes ítems en algún momento de un período continuado de 12 meses:
(1) tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
(a) una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de nicotina para conseguir el efecto deseado
 (b) el efecto de las mismas cantidades de fenciclidina disminuye claramente con su consumo continuado
(2) abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
(a) el síndrome de abstinencia característico para la nicotina
(b) se fuma nicotina (o una sustancia muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia
(3) la nicotina es fumada con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía      
(4) existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de nicotina
(5) se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de nicotina (p. ej., desplazarse largas distancias), en el consumo de nicotina (p ej., tomarse uno tras otro) o en la recuperación de los efectos de la nicotina
(6) reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de nicotina
(7) se continúa fumando nicotina a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la misma

Algunos de los criterios genéricos para la dependencia de sustancias no se aplican a la nicotina, mientras que otros requieren una mayor explicación. La tolerancia a la nicotina se manifiesta por la ausencia de náuseas, mareo y otros síntomas característicos a pesar del consumo abundante de nicotina o de la disminución del efecto del consumo continuado de la misma cantidad de nicotina. La interrupción del consumo de nicotina produce un síndrome de abstinencia bien definido que se describe a continuación. Muchos sujetos que consumen nicotina lo hacen para disminuir o evitar los síntomas de abstinencia cuando se despiertan por la mañana o cuando salen de situaciones donde su consumo está prohibido (p.ej., en el trabajo o en el avión). Los sujetos que fuman o los que toman nicotina en sus diversas formas consumen más nicotina y con mayor rapidez de lo que ellos mismos inicialmente deseaban. Aunque más del 80% de los sujetos que fuman expresan el deseo de dejar de fumar y el 35% lo intenta cada año, sólo el 5% lo consigue. La gran cantidad de tiempo que se gasta en el consumo de la sustancia queda muy bien reflejado en el hecho de fumar en cadena. Puesto que se dispone con rapidez y facilidad de la nicotina, al estar legalizada, es raro que se gaste mucho tiempo en obtenerla. Los sujetos pueden no asistir a actividades sociales, laborales recreativas cuando se dan en lugares donde está prohibido fumar. El consumo continuado, a pesar de conocer los problemas médicos que acarrea, constituye un problema sanitario importante (p.ej., un sujeto sigue fumando a pesar de padecer una enfermedad médica relacionada con el consumo de tabaco, como una bronquitis o una enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

Dependencia de nicotina
Los criterios internacionales de diagnóstico de acuerdo al DSM-IV son los que a continuación se detallan:

A. Consumo prolongado y en grandes cantidades de nicotina.
B. Interrupción brusca o disminución de la cantidad de nicotina consumida, seguida a las 24 horas por cuatro (o más) de los siguientes signos:

(1) estado de ánimo disfórico o depresivo
(2) insomnio
(3) irritabilidad, frustración o ira
(4) ansiedad
(5) dificultades de concentración
(6) inquietud
(7) disminución de la frecuencia cardíaca
(8) aumento del apetito o del peso

C. Los síntomas del Criterio B provocan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
D. Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.La característica esencial de la abstinencia de nicotina es la presencia de un síndrome de abstinencia característico que se desarrolla después de la brusca interrupción del consumo de productos que contienen nicotina tras su consumo diario durante períodos prolongados. El síndrome de abstinencia incluye cuatro o más de los siguientes síntomas: estado de ánimo disfórico o depresivo, insomnio, irritabilidad, frustración o ira, ansiedad, dificultades de concentración, inquietud o impaciencia, disminución de la frecuencia cardíaca, aumento del apetito o aumento de peso. Los síntomas de abstinencia provocan un malestar clínicamente significativo o deterioro laboral, social o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.
Estos síntomas son debidos en gran parte a la deprivación de nicotina y son más intensos entre los sujetos que fuman cigarrillos que entre los que consumen otros productos que contienen nicotina. La mayor rapidez de los efectos de la nicotina conduce a estos fumadores a un patrón de hábito intenso que es más difícil de abandonar por la frecuencia y rapidez del refuerzo y por la mayor dependencia física de la nicotina. En sujetos que dejan de fumar la frecuencia cardíaca disminuye 5 a 12 lat./min en los primeros días, y el peso aumenta 2-3 kg el primer año. Con el cambio del consumo de cigarrillos de alto a bajo contenido de nicotina, o al interrumpir el consumo de chicle o de parches de nicotina, pueden aparecer síntomas de abstinencia leves.

Opiáceos

El opio, jugo amargo y seco de la adormidera, se ha utilizado durante siglos para aliviar el dolor. Las propiedades analgésicas del opio vienen de la morfina, que es el componente activo principal del opio.
En los años 1970 y 1980, los investigadores descubrieron sustancias similares a la morfina que son producidas naturalmente en el cuerpo, los péptidos opioides endógenos o "endorfinas".
Los opiáceos, como la morfina, la heroína, la codeína, la meperidina, la metadona  y el propoxifeno, actúan imitando a las endorfinas. Los opiáceos se ligan a los receptores neuronales postsinápticos, activando los sistemas calmantes del dolor en el cerebro y la médula espinal.


Abuso de opiáceos
Los criterios internacionales de diagnóstico de acuerdo al DSM-IV son los que a continuación se detallan:
Patrón desadaptativo de consumo de opiáceos (morfina, heroína, opio, codeina, meperidina, metadona, propoxifeno) que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por uno (o más) de los ítems siguientes durante un período de 12 meses:

(1) consumo recurrente de opiáceos, que da lugar al incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa (p. ej., ausencias repetidas o rendimiento pobre relacionados con el consumo de opiáceos; ausencias, suspensiones o expulsiones de la escuela relacionadas con los opiáceos; descuido de los niños o de las obligaciones de la casa)
(2) consumo recurrente de opiáceos en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (p. ej., conducir un automóvil o accionar una máquina bajo los efectos de los opiáceos)
(3) problemas legales repetidos relacionados con los opiáceos (p. ej., arrestos por comportamiento escandaloso debido a los opiáceos)
(4) consumo continuado de los opiáceos, a pesar de tener problemas sociales continuos o recurrentes o problemas interpersonales causados o exacerbados por los efectos de los opiáceos (p. ej., discusiones con la esposa acerca de las consecuencias de la intoxicación o violencia física).Pueden derivarse problemas legales por acciones cometidas por un individuo mientras está intoxicado por opiáceos o por el hecho de obtener las drogas por vías legales. Las personas que abusan de opiáceos suelen consumir estas drogas mucho menos que los que presentan dependencia y no desarrollan tolerancia ni abstinencia relevantes. Cuando el consumo de opiáceos se acompaña de tolerancia, abstinencia o comportamiento impulsivo, debe considerarse el diagnóstico de dependencia de opiáceos.


Dependencia de opiáceos

Los criterios internacionales de diagnóstico de acuerdo al DSM-IV son los que a continuación se detallan:
Patrón desadaptativo de consumo de opiáceos (morfina, heroína, opio, codeina, meperidina, metadona, propoxifeno) que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por tres o más de los siguientes ítems en algún momento de un período continuado de 12 meses:

(1) tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:

(a) una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de opiáceos para conseguir el efecto deseado
(b) el efecto de las mismas cantidades de opiáceos disminuye claramente con su consumo continuado
(2) abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
(a) el síndrome de abstinencia característico para los opiáceos
(b) se toma opiáceos (o una sustancia muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia
(3) los opiáceos son tomados con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía      
(4) existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de opiáceos
(5) se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de opiáceos (p. ej., desplazarse largas distancias), en el consumo de opiáceos (p ej., tomarse uno tras otro) o en la recuperación de los efectos de los opiáceos
(6) reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de opiáceos
(7) se continúa tomando opiáceos a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de los mismos
Muchos sujetos con dependencia de opiáceos presentan niveles altos de tolerancia y experimentan abstinencia al interrumpir bruscamente el consumo de opiáceos. La dependencia de opiáceos incluye signos y síntomas que reflejan la compulsiva y prolongada autoadministración de opiáceos consumidos con finalidades no médicas, o, si hay una enfermedad médica que requiere tratamiento con opiáceos, éstos se utilizan a dosis mayores de las requeridas para aliviar el dolor. Los sujetos con dependencia de opiáceos tienden a presentar patrones compulsivos en el consumo de la droga y toda su actividad está dirigida hacia su obtención y administración. Los opiáceos son habitualmente adquiridos en el mercado ilegal pero también pueden obtenerse por prescripción médica, exagerando las dolencias o problemas, o a través de prescripciones simultáneas de varios médicos. Los profesionales de la salud obtienen a menudo los opiáceos por autoprescripción o a través de recetas de otros pacientes o en la farmacia.


Intoxicación por opiáceos
Los criterios internacionales de diagnóstico de acuerdo al DSM-IV son los que a continuación se detallan:

A. Presencia de un síndrome reversible específico de opiáceos (morfina, heroína, opio, codeina, meperidina, metadona, propoxifeno) debido a su ingestión reciente.
B. Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos (p.ej., euforia inicial seguida de apatía, disforia, agitación o inhibición psicomotoras, irritabilidad, labilidad emocional, deterioro cognitivo (intelectual), alteración de la capacidad de juicio o deterioro de la actividad social y laboral) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de opiáceos.
C. Miosis (o midriasis por anoxia en la intoxicación grave) y uno (o más) de los siguientes signos, que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de opiáceos:
(1) somnolencia o coma
(2) lenguaje farfullante
(3) deterioro de la atención o de la memoria
D. Los síntomas no son debidos a una enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.La característica esencial de la intoxicación por opiáceos es la presencia de cambios psicológicos o comportamentales desadaptivos clínicamente significativos (p.ej., euforia inicial seguida de apatía, disforia, agitación o inhibición psicomotoras, alteración de la capacidad de juicio o deterioro de la actividad social y laboral) que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de opiáceos. La intoxicación se acompaña de constricción pupilar (a no ser que se produzca una sobredosis grave, con la consecuente anoxia y dilatación pupilar) y uno o más de los siguientes signos: somnolencia (cabezadas) o incluso coma, lenguaje farfullante, disartria y disminución de la memoria y de la atención (Criterio C). Los sujetos con intoxicación por opiáceos pueden presentar falta de atención a su entorno, hasta el punto de ignorar acontecimientos potencialmente peligrosos. Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (Criterio D).
La importancia de las alteraciones comportamentales y psicológicas resultantes del consumo de opiáceos depende de las dosis y de las características del sujeto (p.ej., tolerancia, grado de absorción, cronicidad del consumo). Los síntomas de la intoxicación por opiáceos se prolongan habitualmente durante unas horas, de acuerdo con el tiempo de vida media de la mayoría de los opiáceos. La intoxicación grave por una sobredosis de opiáceos puede conducir al coma, depresión respiratoria, midriasis e incluso a la muerte.

Intoxicación por opiáceos, con alteraciones perceptivas
Este diagnóstico puede realizarse cuando los criterios coinciden intoxicación por opiáceos y aparecen en ausencia de delirium,  alucinaciones con juicio de realidad intacto o las ilusiones auditivas, visuales o táctiles. Juicio de realidad intacto quiere decir que la persona es consciente de que laa alucinaciones están producidas por la sustancia y no son la representación de una realidad externa. Cuando las alucinaciones aparecen sin juicio de realidad intacto, debe considerarse el diagnóstico de trastorno psicótico inducido por sustancias, con alucinaciones .

Abstinencia de opiáceos
Los criterios internacionales de diagnóstico de acuerdo al DSM-IV son los que a continuación se detallan:
A. Alguna de las siguientes posibilidades:
(1) interrupción (o disminución) de un consumo abundante y prolongado (varias semanas o más) de opiáceos (morfina, heroína, opio, codeina, meperidina, metadona, propoxifeno)
(2) administración de un antagonista opiáceo después de un período de consumo de opiáceos
B. Tres (o más) de los siguientes signos y síntomas, que aparecen de pocos minutos a varios días después del Criterio A:
(1) humor disfórico
(2) náuseas o vómitos
(3) dolores musculares
(4) lagrimeo o rinorrea
(5) dilatación pupilar, piloerección o sudoración
(6) diarrea
(7) bostezos
(8) fiebre
(9) insomnio

C. Los síntomas del Criterio B provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
D. Los síntomas no son debidos a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

La característica esencial de la abstinencia de opiáceos es la presencia de un síndrome de abstinencia característico que se presenta tras la interrupción (o disminución) de un consumo abundante y prolongado de opiáceos. El síndrome de abstinencia también puede ser provocado por la administración de un antagonista opiáceo (p.ej., naloxona o naltrexona) tras un período de consumo de opiáceos (Criterio A2).
La abstinencia de opiáceos se caracteriza por un patrón de signos y síntomas contrarios a los efectos agonistas agudos. Los primeros de éstos son subjetivos y consisten en síntomas de ansiedad, inquietud y sensación de dolor que con frecuencia se localiza en la espalda y las piernas, acompañados de una necesidad irresistible de obtener opiáceos (craving) y un comportamiento de búsqueda de droga, además de irritabilidad y mayor sensibilidad al dolor. Debe haber tres o más de los siguientes síntomas para establecer el diagnóstico de abstinencia de opiáceos: humor disfórico; náuseas o vómitos; dolores musculares; lagrimeo o rinorrea; midriasis, piloerección o aumento de la sudoración; diarrea; bostezos; fiebre, e insomnio (Criterio B). La piloerección y la fiebre se asocian a la abstinencia grave, y no se observan con frecuencia en la preáctica clínica, dado que los pacientes con dependencia de opiáceos suelen obtener las sustancias antes de que la abstinencia esté tan avanzada. Estos síntomas de abstinencia de opiáceos deben provocar un malestar clínicamente significativo o un deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo (Criterio C). Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por otro trastorno mental.
En la mayoría de los sujetos que son dependientes de drogas de acción corta como la heroína, los síntomas de abstinencia aparecen entre las 6 y las 24 horas después de la última dosis. En el caso de drogas de acción más prolongada como la metadona o el LAAM (1-alfa-acetilmetadol), los síntomas pueden tardar 2-4 días en aparecer. Los síntomas agudos de la abstinencia de opiáceos de acción corta como la heroína habitualmente alcanzan un máximo entre 1 y 3 días, remitiendo gradualmente en un período de 5-7 días. Los síntomas de abstinencia menos aguda pueden prolongarse durante semanas o meses. Estos síntomas más crónicos incluyen ansiedad, disforia, anhedonía, insomnio y anhelo de droga (craving).

 
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