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Esquizofrenia
y otros trastornos psicóticos
Parte
1 - Parte 2 - Parte
3
Descripción
Subtipos
F20.0x
Tipo paranoide [295.30]
F20.1x
Tipo desorganizado [295.10]
F20.2x
Tipo catatónico [295.20]
F20.3x
Tipo indiferenciado [295.90]
F20.5x
Tipo residual [295.60]
Otros
trastornos psicóticos
F20.8
Trastorno esquizofreniforme [295.40]
F25.x
Trastorno esquizoafectivo
F22.0
Trastorno delirante [297.1]
F23.8x
Trastorno psicótico breve [298.8]
F24.
Trastorno psicótico compartido [297.3]
Trastorno
psicótico debido a enfermedad médica
Trastorno
psicótico inducido por sustancias
F29
Trastorno psicótico no especificado [298.9]
Subtipos y
especificaciones de curso
El diagnóstico de un subtipo en particular se basa en el cuadro
clínico que motivó la evaluación o el ingreso y, por tanto,
pueden cambiar con el tiempo. Para cada uno de los subtipos
siguientes se aporta texto descriptivo y criterios diagnósticos
por separado:
F20.0x Tipo paranoide [295.30]
(v. pág. 292)
F20.1x Tipo desorganizado
[295.10] (v. pág. 293)
F20.2x Tipo catatónico
[295.20] (v. pág. 294)
F20.3x Tipo indiferenciado
[295.90] v. pág. 295)
F20.5x Tipo residual
[295.60] (v. pág. 296)
Pueden utilizarse las siguientes especificaciones para indicar
las características del curso de los síntomas de la esquizofrenia
a lo largo del tiempo.
.x2 Episódico
con síntomas residuales interepisódicos.
Esta especificación se aplica cuando el curso se caracteriza
por episodios en los que se cumple el Criterio A para la esquizofrenia
y en los que hay síntomas residuales clínicamente significativos
entre los episodios. Con síntomas negativos
acusados puede añadirse si hay síntomas negativos acusados
durante estos períodos residuales.
.x3 Episódico
sin síntomas residuales interepisódicos.
Esta especificación se aplica cuando el curso se caracteriza
por episodios en los que se cumple el Criterio A para la esquizofrenia
y en los que no hay síntomas residuales clínicamente significativos
entre los episodios.
.x0 Continuo.
Esta especificación se aplica cuando los síntomas característicos
del Criterio A se cumplen a lo largo de todo (o casi todo)
el curso. Puede añadirse con síntomas
negativos acusados si también hay síntomas negativos
acusados.
.x4 Episodio
único en remisión parcial.
Esta especificación se aplica cuando ha habido un episodio
único en el que se ha cumplido el Criterio A para la esquizofrenia
y han persistido síntomas residuales clínicos significativos.
Puede añadirse con síntomas negativos
acusados si estos síntomas residuales incluyen síntomas
negativos acusados.
.x5 Episodio
único en remisión total.
Esta especificación se aplica cuando ha habido un episodio
único en el que se ha cumplido el Criterio A para la esquizofrenia
y no quedan síntomas residuales clínicamente significativos.
.x8 Otro
patrón no especificado.
Esta especificación se utiliza cuando hay otro patrón de curso
o si es no especificado.
.x9 Menos
de 1 año desde el inicio de los primeros síntomas de fase
activa.
Procedimiento de tipificación
El cuarto dígito del código diagnóstico para la esquizofrenia
se selecciona sobre la base del subtipo apropiado: F20.0x
para el tipo paranoide [295.30], F20.1x para el tipo desorganizado
[295.10], F20.2x para el tipo catatónico [295.20], F20.3x
para el tipo indiferenciado [295.90] y F20.5x para el tipo
residual [295.60]. El código del quinto dígito depende de
la especificación del curso (v. antes) [para CIE-9-MC no existe
quinto dígito para especificar el curso]. Al registrar el
nombre del trastorno, las especificaciones de curso se anotan
tras el subtipo apropiado p. ej., F20.02 Esquizofrenia, tipo
paranoide, episódico con síntomas residuales interepisódicos,
con síntomas negativos [295.30]).
Síntomas y trastornos asociados
Características descriptivas y trastornos mentales asociados.
El sujeto con esquizofrenia puede presentar afecto inapropiado
(p. ej., sonrisa, risa o expresión facial tonta en ausencia
de estímulos apropiados), que es una de las características
definitorias del tipo desorganizado. La anhedonía es frecuente
y se manifiesta por una pérdida de interés o de placer. El
humor disfórico puede tomar la forma de depresión, ansiedad
o ira. Puede haber alteraciones del patrón de sueño (p. ej.,
dormir durante el día y actividad o intranquilidad nocturna).
El sujeto puede mostrar una falta de interés en comer o rechazar
los alimentos como consecuencia de sus creencias delirantes.
A menudo se observan alteraciones de la actividad psicomotora
(p. ej., alteración de la marcha, balanceo o inmovilidad apática).
Con frecuencia, las dificultades para concentrarse son evidentes
y pueden reflejar problemas en la focalización de la atención
o distraibilidad debida a la preocupación por estímulos internos.
Si bien las funciones intelectuales básicas se consideran
clásicamente indemnes en la esquizofrenia, es frecuente que
se encuentren indicadores de disfunción cognoscitiva. El sujeto
puede estar confuso o desorientado, o presentar un deterioro
de la memoria durante un período de exacerbación de los síntomas
activos o en presencia de síntomas negativos muy graves. La
falta de conciencia de enfermedad es habitual y puede ser
uno de los mejores predictores de mala evolución, quizá porque
predispone al sujeto a un mal cumplimiento del tratamiento.
Puede presentarse despersonalización, desrealización y preocupaciones
somáticas, que alcanzan a veces proporciones delirantes. En
ocasiones se dan anormalidades motoras (p. ej., muecas, posturas
o manierismos raros, comportamientos rituales o estereotipados).
La esperanza de vida de los sujetos con esquizofrenia es más
corta que la de la población general por diversas razones.
El suicidio es un factor importante, porque aproximadamente
el 10% de los sujetos con esquizofrenia se suicidan. Los factores
de riesgo para el suicidio incluyen el sexo masculino, edad
inferior a 30 años, síntomas depresivos, desempleo y alta
hospitalaria reciente. Hay datos contradictorios acerca de
si la frecuencia de actos violentos es mayor que en la población
general. Es frecuente la conmorbilidad con los trastornos
relacionados con sustancias (incluida la dependencia de nicotina).
Los trastornos esquizotípicos, esquizoides o paranoides de
la personalidad preceden algunas veces al inicio de la esquizofrenia.
No está claro si estos trastornos de la personalidad son simples
pródromos de la esquizofrenia o si constituyen un trastorno
distinto previo.
Hallazgos de laboratorio.
No se han identificado hallazgos de laboratorio que sirvan
para el diagnóstico de esquizofrenia. Sin embargo, hay datos
de laboratorio que son anormales en grupos de sujetos con
esquizofrenia en relación con sujetos normales. En los sujetos
con esquizofrenia como grupo se ha demostrado consistentemente
la existencia de anormalidades estructurales del cerebro;
las anormalidades estructurales más frecuentes son el ensanchamiento
del sistema ventricular y el aumento de los surcos de la corteza.
También se han citado varias anormalidades más, utilizando
técnicas de imaginería estructural (p ej., disminución del
tamaño del lóbulo temporal y el hipocampo, aumento del tamaño
de los ganglios basales, disminución del tamaño cerebral).
Las técnicas por imagen funcional han indicado que algunos
sujetos pueden tener un flujo sanguíneo cerebral anormal o
una anormal utilización de la glucosa en áreas específicas
del cerebro (p. ej., la corteza prefrontal). Las evaluaciones
neuropsicológicas pueden mostrar un amplio espectro de disfunciones
(p. ej., dificultad para cambiar las pautas de respuesta,
focalizar la atención o formular conceptos abstractos). Los
hallazgos neuropsicológicos incluyen un enlentecimiento de
los tiempos de reacción, anormalidades den el seguimiento
ocular o deterioro de la transmisión sensorial. También se
encuentran datos anormales de laboratorio tanto por complicaciones
de la esquizofrenia como de su tratamiento. Algunos sujetos
con esquizofrenia beben cantidades excesivas de líquidos ("intoxicación
acuosa") y desarrollan alteraciones de la densidad de la orina
o del equilibrio electrolítico. Una evaluación de la creatinfosfocinasa
(CPK) puede ser consecuencia del síndrome neuroléptico maligno
(v. pág. 755).
Hallazgos de la exploración física
y enfermedades médicas asociadas.
Los sujetos con esquizofrenia son algunas veces físicamente
torpes y pueden presentar "signos neurológicos menores" como
confusión derecha/izquierda, coordinación pobre o movimientos
en espejo. Algunas anomalías físicas leves son más frecuentes
entre los sujetos con esquizofrenia (p. ej., bóveda palatina
arqueada, ojos excesivamente juntos o separados, o sutiles
malformaciones de las orejas). Probablemente el hallazgo físico
más comúnmente asociado sean las anormalidades motoras. La
mayoría de éstas se relacionan con los efectos secundarios
del tratamiento con medicación antipsicótica. Las anormalidades
motoras que son secundarias al tratamiento con neurolépticos
incluyen discinesia tardía inducida por neurolépticos (v.
pág. 763), parkinsonismo inducido por neurolépticos (v. pág.
752), acatisia aguada inducida por neurolépticos (v. pág.
760), distonía aguda inducida por neurolépticos (v. pág. 758)
y el síndrome neuroléptico maligno (v. pág. 755). Anormalidades
motoras espontáneas que se parecen a las provocadas por neurolépticos
(p. ej., olfateo, cloqueo lingual, gruñidos) fueron descritas
en la era neuroléptica y aún se observan, aunque pueden ser
difíciles de distinguir de los efectos neurolépticos. Otros
hallazgos físicos están relacionados con trastornos frecuentemente
asociados. Por ejemplo, puesto que la dependencia de la nicotina
es tan frecuente en la esquizofrenia, estos sujetos son más
propensos a desarrollar patología relacionada con el tabaco
(p. ej., enfisema y otros problemas pulmonares y cardíacos).
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
Los clínicos que evalúan los síntomas de la esquizofrenia
en contextos socioeconómicos o culturales que son distintos
del suyo propio deben tener en cuenta las diferencias culturales.
Ideas que pueden parecer delirantes en una cultura (p. ej.,
brujería, sortilegios) son de uso corriente en otra. En algunas
culturas las alucinaciones visuales o auditivas de contenido
religioso son una parte normal de la experiencia religiosa
(p. ej., ver la Virgen María u oír la voz de Dios). Además
la evaluación del lenguaje desorganizado puede hacerse difícil
debido a variaciones lingüísticas en los estilos narrativos
de diferentes culturas, lo que afecta la forma lógica de presentación
verbal. La evaluación de la afectividad requiere sensibilidad
hacia los diferentes estilos de expresión emocional, contacto
ocular y lenguaje corporal, que varían de unas culturas a
otras. Si la evaluación se realiza en una lengua distinta
de la primera lengua del sujeto, hay que pensar que la alogia
puede estar relacionada con las barreras lingüísticas. Debido
a que el significado cultural de la iniciativa y la actividad
dirigida a un objetivo puede esperarse que varíe según el
medio, hay que evaluar con cuidado las alteraciones volitivas.
Existen algunos indicios de que los clínicos tienden a sobrediagnosticar
la esquizofrenia en algunos grupos étnicos (en lugar del trastorno
bipolar). Se han encontrado diferencias culturales en la presentación,
el curso y la evolución de la esquizofrenia. El comportamiento
catatónico se ha referido como relativamente poco frecuente
entre los sujetos con esquizofrenia en Estados Unidos, pero
es más frecuente en los países del Este. Los sujetos con esquizofrenia
en los países en desarrollo tienden a tener un curso más agudo
y una mejor evolución que los sujetos de los países industrializados.
El comienzo de la esquizofrenia ocurre típicamente entre los
últimos años de la segunda década de la vida y la mitad de
la cuarta, siendo raro el inicio anterior a la adolescencia
(aunque se han referido casos de inicio a la edad de 4 o 5
años). En los niños, las características esenciales de la
enfermedad son las mismas, pero puede ser especialmente difícil
realizar el diagnóstico a estas edades. En los niños, las
ideas delirantes y las alucinaciones visuales pueden ser menos
elaboradas que las que se observan en los adultos y las alucinaciones
visuales pueden ser más habituales. El lenguaje desorganizado
se observa en diversos trastornos de inicio de la infancia
(p. ej., trastorno de la comunicación, trastornos generalizados
del desarrollo), del mismo modo que el comportamiento desorganizado
(p. ej., trastorno por déficit de atención con hiperactividad,
trastorno de movimientos estereotipados). Estos síntomas no
deben atribuirse a la esquizofrenia sin que se hayan considerado
estos otros trastornos más frecuentes en la infancia. La esquizofrenia
también puede empezar a una edad más avanzada de la vida (p.
ej., después de los 45 años). Los casos de esquizofrenia de
inicio tardío tienden a ser similares a los de inicio temprano,
excepto por una mayor proporción de mujeres, una mejor historia
laboral y una mayor frecuencia de casados. La presentación
clínica es más probable que incluya ideas delirantes paranoides
y alucinaciones, y es menos probable que incluya síntomas
desorganizados y negativos. Habitualmente, el curso es crónico,
aunque los sujetos suelen responder bastante bien a la medicación
antipsicótica a dosis más bajas. Entre las personas que tienen
una edad superior al inicio (p. ej., más de 60 años), los
déficit sensoriales (p. ej., pérdida de audición), parecen
darse con mayor frecuencia que en la población adulta general.
Su papel específico en la patogenia sigue siendo desconocido.
Hay diferencias debidas al sexo en la presentación y el curso
de la esquizofrenia. Las mujeres son más propensas a presentar
un inicio tardío, síntomas afectivos más acusados y un mejor
pronóstico. Si bien se ha dicho siempre que los varones y
las mujeres están afectados aproximadamente por un igual,
las estimaciones de la proporción entre sexos están mediatizadas
por cuestiones metodológicas y de definición. Los estudios
realizados en hospitales sugieren una mayor tasa de esquizofrenia
en varones, mientras que los estudios realizados en la población
general han sugerido mayoritariamente una prevalencia igual
para ambos sexos. Las definiciones más amplias de la esquizofrenia,
que llegan a limitar con los trastornos del estado de ánimo,
conducirían a una prevalencia más alta para las mujeres que
para los varones.
Prevalencia
Existen discrepancias en la prevalencia de esquizofrenia en
diferentes estudios porque se han empleado metodologías diferentes
(p. ej., medio rural versus urbano, población general versus
medio clínico u hospitalario) y diferentes definiciones de
esquizofrenia (restrictiva versus amplia, basada en criterios
versus clínica). Las estimaciones de la prevalencia en muchos
estudios extensos han variado desde el 0,2 al 2,0%. Las tasas
de prevalencia son similares en todo el mundo, pero se ha
descrito la existencia de bolsas de alta prevalencia en algunas
áreas específicas. Teniendo en cuenta todas estas fuentes
de información, la prevalencia de la esquizofrenia se estima
actualmente entre el 0,5 y el 1%. Puesto que la esquizofrenia
tiende a ser crónica, las tasas de incidencia son considerablemente
inferiores a las tasas de prevalencia y se estiman en aproximadamente
1/10.000 al año.
Curso
La edad media de inicio para el primer episodio psicótico
de la esquizofrenia es a mitad de la tercera década de la
vida en los varones y al final de esa década en las mujeres.
El inicio puede ser brusco o insidioso, pero la mayoría de
los sujetos muestran algún tipo de fase prodrómica manifestada
por el lento y gradual desarrollo de diversos signos y síntomas
(p. ej., aislamiento social, pérdida de interés en los estudios
o el trabajo, deterioro de la higiene y el aseo, comportamiento
extraño y explosiones de ira). A los familiares les puede
resultar difícil interpretar este comportamiento y pueden
pensar que el sujeto "está pasando una etapa difícil". Sin
embargo, en un momento dado, la aparición de algún síntoma
de la fase activa califica el trastorno como una esquizofrenia.
La edad de inicio puede tener significado tanto fisiopatológico
como pronóstico. Los sujetos con un inicio a una edad más
temprana suelen ser varones y tienen peor adaptación premórbida,
menor nivel de estudios, más evidencia de anormalidades cerebrales
estructurales, signos y síntomas negativos más sobresalientes,
más evidencia de deterioro cognoscitivo evaluado neuropsicológicamente
y peor evolución. Por el contrario, los sujetos con un inicio
más tardío son más a menudo mujeres, muestran menor evidencia
de anormalidades cerebrales estructurales o deterioro cognoscitivo
y presentan una mejor evolución.
La mayoría de los estudios del curso y la evolución de la
esquizofrenia sugieren que el curso es variable, con exacerbaciones
y remisiones en algunos sujetos, mientras que otros permanecen
crónicamente enfermos. Debido a la variabilidad de la definición
y la evaluación no es posible disponer de unas conclusiones
precisas en cuanto a la evolución a largo plazo de la esquizofrenia.
probablemente, la remisión completa (es decir, el retorno
total al nivel premórbido) no es habitual en este trastorno.
De los que siguen presentando la enfermedad, algunos parecen
tener un curso relativamente estable, mientras que otros muestran
un empeoramiento progresivo asociado a una incapacidad grave.
Ya al comienzo de la enfermedad los síntomas negativos pueden
ser acusados, apareciendo primariamente como características
prodrómicas. Los síntomas positivos aparecen después. Puesto
que estos síntomas positivos son especialmente sensibles al
tratamiento, suelen disminuir, pero en muchos sujetos los
síntomas negativos persisten entre los episodios de síntomas
positivos. Se ha sugerido que los síntomas negativos pueden
volverse progresivamente más acusados en algunos sujetos a
lo largo del curso de la enfermedad. Numerosos estudios han
señalado un grupo de factores que están asociados con un mejor
pronóstico Estos incluyen el buen ajuste premórbido, el inicio
agudo, una edad más avanzada de inicio, sexo femenino, acontecimientos
precipitantes, alteraciones del estado de ánimo asociadas,
duración breve de los síntomas de la fase activa, buen funcionamiento
entre los episodios, síntomas residuales mínimos, ausencia
de anormalidades cerebrales estructurales, función neurológica
normal, historia familiar de trastorno del estado de ánimo
y no tener historia familiar de esquizofrenia.
Patrón familiar
Los familiares biológicos de primer grado de los sujetos con
esquizofrenia presentan un riesgo para la esquizofrenia aproximadamente
diez veces superior al de la población general. Las tasas
de concordancia para la esquizofrenia son más altas en gemelos
monocigotos que en dicigotos. Los estudios de adopción han
demostrado que los familiares biológicos de los sujetos con
esquizofrenia tienen un riesgo sustancialmente elevado para
desarrollar esquizofrenia, mientras que los familiares adoptivos
no tienen aumentado el riesgo. A pesar de que numerosos datos
sugieren la importancia de los factores genéticos en la etiología
de la esquizofrenia, la existencia de una discordancia sustancial
de la frecuencia en gemelos monocigotos también indica la
importancia de los factores ambientales.
Diagnóstico diferencial
Una amplia variedad de enfermedades médicas pueden presentarse
con síntomas psicóticos. Se diagnostica un trastorno
psicótico debido a enfermedad médica, delirium
o demencia cuando hay pruebas
en la historia, la exploración física o las pruebas de laboratorio
que indican que las ideas delirantes o las alucinaciones son
la consecuencia fisiológica directa de una enfermedad médica
(p. ej., síndrome de Cushing, tumor cerebral) (v. pág. 314).
El trastorno psicótico inducido por
sustancias, el delirium inducido
por sustancias y la demencia
persistente inducida por sustancias se distinguen de
la esquizofrenia por el hecho de que se determina que una
sustancia (p. ej., una droga de abuso, un medicamento o la
exposición a un tóxico) está asociada etiológicamente a las
ideas delirantes o a las alucinaciones (v. pág. 317). Muchos
tipos de trastornos relacionados con sustancias pueden producir
síntomas parecidos a los de la esquizofrenia (p. ej., el consumo
continuado de anfetamina o cocaína puede producir ideas delirantes
o alucinaciones; el consumo de fenciclidina puede producir
una mezcla de síntomas positivos y negativos). El clínico
debe determinar si los síntomas psicóticos han sido iniciados
o mantenidos por el consuma de la sustancia, basándose en
las peculiaridades que caracterizan el curso de la esquizofrenia
y de los trastornos relacionados con sustancias. Lo ideal
es que el clínico pueda mantener al sujeto en observación
durante un período prolongado de abstinencia (p. ej., 4 semanas).
Sin embargo, puesto que estos períodos de abstinencia son
difíciles de conseguir, el clínico puede necesitar apoyarse
en otros datos, como son la comprobación de si los síntomas
psicóticos se exacerban por la sustancia y se atenúan cuando
su consumo se interrumpe, la gravedad relativa de los síntomas
psicóticos en relación a la cantidad y duración del consumo
de la sustancia, y el conocimiento de los síntomas característicos
que produce cada sustancia (p. ej., es típico que las anfetaminas
produzcan ideas delirantes y estereotipias, pero no embotamiento
afectivo o síntomas negativos manifiestos).
Es difícil distinguir la esquizofrenia del trastorno
del estado de ánimo con síntomas psicóticos debido
a que las alteraciones del estado de ánimo son frecuentes
durante las fases prodrómica, activa y residual de la esquizofrenia.
Si los síntomas psicóticos se presentan exclusivamente durante
períodos de alteración del estado de ánimo, el diagnóstico
debe ser el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos.
En el trastorno esquizoafectivo debe producirse un episodio
de alteración anímica en concurrencia con los síntomas de
la fase activa de la esquizofrenia, los síntomas afectivos
deben estar presentes durante una parte sustancial de la duración
total de la alteración y las ideas delirantes o las alucinaciones
deben estar presentes durante al menos 2 semanas en ausencia
de síntomas afectivos claros. Por el contrario, en la esquizofrenia
los síntomas afectivos tienen una duración breve en relación
con la duración total de la alteración, se presentan sólo
durante las fases prodrómica o residual, o no cumplen totalmente
los criterios para un episodio de alteración del estado de
ánimo. Puede realizarse un diagnóstico adicional de trastorno
depresivo no especificado o de trastorno
bipolar no especificado cuando existen síntomas afectivos
clínicamente significativos que cumplen totalmente los criterios
para un episodio de alteración anímica superpuesto a la esquizofrenia.
La esquizofrenia de tipo catatónico puede ser difícil de distinguir
de un trastorno del estado de ánimo
con síntomas catatónicos

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