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Trastornos
de la personalidad - [pág. 1] [pág.
2] [pág. 3]
F60.0
Trastorno paranoide de la personalidad [301.0]
F60-1 Trastorno esquizoide de la personalidad
[301.20]
F21 Trastorno esquizotípico de la personalidad [301.22]
Tr.
de la personalidad del grupo B -
[pág. 1] [pág. 2]
F60.2 Trastorno antisocial de la personalidad [301.7]
F60.31 Trastorno límite de la personalidad [301.83]
F60.4 Trastorno histriónico de la personalidad [301.50]
F60.8 Trastorno narcisista de la personalidad [301.81]
Tr.
de la personalidad del grupo C -
[pág. 1] [pág. 2]
F60.6 Trastorno de la personalidad por evitación [301.82]
F60.7 Trastorno de la personalidad por dependencia [301.6]
F60.5 Tr. obsesivo-compulsivo de la personalidad [301.4]
F60.9 Trastorno de la personalidad no especificado [301.9]
Síntomas
y trastornos asociados
Los
sujetos con trastorno paranoide de la personalidad son personas
con las que generalmente es difícil llevarse bien y suelen
tener problemas en las relaciones personales. Su suspicacia
y hostilidad excesivas pueden expresarse mediante las protestas
directas, las quejas recurrentes o por un distanciamiento
silencioso claramente hostil. Puesto que están excesivamente
atentos a las posibles amenazas, pueden comportarse de una
forma cautelosa, reservada o tortuosa y aparentan ser "fríos"
y no tener sentimientos de compasión. Aunque a veces parecen
objetivos, racionales y no emotivos, con mayor frecuencia
muestran una gama afectiva lábil en la que predominan las
expresiones de hostilidad, obstinación y sarcasmo. Su naturaleza
combativa y suspicaz puede provocar en los demás una respuesta
hostil, que, a su vez, sirve para confirmar al sujeto sus
expectativas iniciales.
Como los individuos con trastorno paranoide de la personalidad
no confían en los demás, tienen una necesidad excesiva de
ser autosuficientes y un fuerte sentido de autonomía. También
necesitan contar con un alto grado de control sobre quienes
les rodean. A menudo son rígidos, críticos con los demás e
incapaces de colaborar, aunque tienen muchas dificultades
para aceptar las críticas. Son capaces de culpar a los demás
de sus propios errores. Debido a su rapidez para contraatacar
en respuesta a las amenazas que perciben a su alrededor, pueden
ser litigantes y frecuentemente se ven envueltos en pleitos
legales. Los sujetos con este trastorno tratan de confirmar
sus concepciones negativas preconcebidas respecto a la gente
o las situaciones que les rodean atribuyendo malas intenciones
a los demás que son proyecciones de sus propios miedos. Pueden
mostrar fantasías de grandiosidad no realistas y escasamente
disimuladas, suelen estar pendientes de los temas de poder
y jerarquía y tienden a desarrollar estereotipos negativos
de los otros, en especial de los grupos de población distintos
del suyo propio. Se sienten atraídos por las formulaciones
simplistas del mundo y frecuentemente recelan de las situaciones
ambiguas. Pueden ser vistos como "fanáticos" y formar parte
de grupos de "culto" fuertemente cohesionados, junto a otros
que comparten su sistema de creencias paranoides.
Los individuos con este trastorno pueden experimentar episodios
psicóticos muy breves (que duran minutos u horas) sobre todo
en respuesta al estrés. En algunos casos el trastorno paranoide
de la personalidad aparece como antecedente premórbido de
un trastorno delirante o una esquizofrenia. Los sujetos con
este trastorno pueden presentar un trastorno depresivo mayor
y tener un mayor riesgo de presentar agorafobia y trastorno
obsesivo-compulsivo. Es frecuente el abuso o la dependencia
del alcohol o de otras sustancias. Los trastornos de la personalidad
que con más frecuencia se presentan conjuntamente con el trastorno
paranoide de la personalidad parecen ser el esquizotípico,
el esquizoide, el narcisista, el trastorno por evitación y
el límite.
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
Algunos
comportamientos que están influidos por los contextos socioculturales
o por determinadas circunstancias de la vida pueden ser calificados
equivocadamente como paranoides e incluso pueden ser reforzados
por el proceso de evaluación crítica. Los miembros de los
grupos minoritarios, los inmigrantes, los refugiados políticos
y económicos o los sujetos con diferentes antecedentes étnicos
pueden mostrar comportamientos recelosos o defensivos debido
al desconocimiento (p. ej., por las barreras lingüísticas
o la ignorancia de las normas o las leyes) o a la percepción
de desprecio o de indiferencia por parte de la sociedad mayoritaria.
A su vez, estos comportamientos pueden generar ira y frustración
en las personas que tratan con ellos, creándose así un círculo
vicioso de desconfianza mutua, que no se debe confundir con
el trastorno paranoide de la personalidad. Algunos grupos
étnicos presentan también comportamientos relacionados con
su cultura que pueden malinterpretarse como paranoides.
El trastorno paranoide de la personalidad puede manifestarse
por primera vez en la infancia o la adolescencia a través
de actitudes y comportamientos solitarias, relaciones escasas
con los compañeros, ansiedad social, bajo rendimiento escolar,
hipersensibilidad, pensamiento y lenguaje peculiares y fantasías
idiosincrásicas. Estos niños pueden parecer "raros" o "excéntricos"
y atraer las burlas de los otros. En la población clínica
parece que se diagnostica con más frecuencia en varones.
Prevalencia
Se ha señalado que la prevalencia del trastorno paranoide
de la personalidad es del 0,5-2,5% en la población general,
del 10-20% en los hospitales psiquiátricos y del 2-10% en
los pacientes psiquiátricos ambulatorios.
Patrón familiar
Existen algunos datos que apuntan hacia un aumento de
la prevalencia del trastorno paranoide de la personalidad
en los familiares de los probandos con esquizofrenia crónica
y hacia una relación familiar más específica con el trastorno
delirante, tipo persecutorio.
Diagnóstico diferencial
El
trastorno paranoide de la personalidad puede diferenciarse
del trastorno delirante, tipo
persecutorio, la esquizofrenia, tipo paranoide, y el trastorno
del estado de ánimo con síntomas psicóticos, porque
todos estos trastornos están caracterizados por un período
de síntomas psicóticos persistentes (p. ej., ideas delirantes
y alucinaciones). Para realizar un diagnóstico adicional de
trastorno paranoide de la personalidad, el trastorno de la
personalidad debe haberse manifestado antes de iniciarse los
síntomas psicóticos y ha de persistir cuando los síntomas
psicóticos estén en remisión. Cuando un individuo presenta
un trastorno psicótico crónico en el Eje I (p. ej., esquizofrenia)
que fue precedido por un trastorno paranoide de la personalidad,
el trastorno paranoide de la personalidad debe anotarse en
el Eje II, seguido entre paréntesis por "premórbido".
El trastorno paranoide de la personalidad ha de distinguirse
del cambio de la personalidad debido
a una enfermedad médica, en el que los rasgos aparecen
debido a los efectos directos de una enfermedad del sistema
nervioso central. También ha de ser diferenciada de los síntomas
que pueden aparecer asociados al consumo crónico de sustancias
(p. ej., trastorno relacionado con la cocaína no especificado).
Finalmente, también se ha de distinguir de los rasgos paranoides
asociados a la aparición de minusvalías físicas (p. ej., deterioro
auditivo).
Se puede confundir el trastorno paranoide de la personalidad
con otros trastornos de la personalidad que tienen alguna
característica en común. Por tanto, es importante diferenciar
estos trastornos en base a las diferencias de sus síntomas
característicos. Sin embargo, si un individuo tiene características
de personalidad que cumplen los criterios para uno o más trastornos
de la personalidad, además del trastorno paranoide de la personalidad,
pueden diagnosticarse todos esos trastornos. El trastorno
paranoide de la personalidad y el trastorno
esquizotípico de la personalidad comparten los rasgos
de suspicacia, distanciamiento interpersonal o ideación paranoide,
pero el trastorno esquizotípico de la personalidad también
incluye síntomas como pensamiento mágico, experiencias perceptivas
poco habituales y rarezas del pensamiento y el lenguaje. Los
sujetos cuyo comportamiento cumple los criterios para un trastorno
esquizoide de la personalidad suelen ser percibidos
como extraños, excéntricos, fríos y distantes, pero no suelen
presentar una ideación paranoide importante. La tendencia
de los sujetos con un trastorno paranoide de la personalidad
a reaccionar con ira a pequeños estímulos se observa también
en el trastorno límite de la personalidad
y en el trastorno histriónico de la
personalidad. Sin embargo, estos trastornos no están
necesariamente asociados a una suspicacia generalizada. Las
personas con trastorno de la personalidad
por evitación pueden asimismo ser remisas a confiar
en los demás, si bien más por miedo a encontrarse agobiadas
o a no saber qué hacer por temor a las malas intenciones ajenas.
Aunque el comportamiento antisocial se observa en algunos
individuos con trastorno paranoide de la personalidad, no
suele estar motivado por un deseo de provecho personal o de
explotación de los demás, como en el trastorno
antisocial de la personalidad, sino que más bien se
debe a un deseo de venganza. A veces los sujetos con un trastorno
narcisista de la personalidad muestran recelo, aislamiento
social o alienación, pero ello es consecuencia de sus temores
a que se descubran sus imperfecciones o defectos.
Los rasgos paranoides pueden ser adaptativos, en especial
en un entorno amenazante. El trastorno paranoide de la personalidad
sólo se debe diagnosticar cuando estos rasgos sean inflexibles,
desadaptativos y persistentes, y cuando provoquen deterioro
funcional significativo o malestar subjetivo.
Relación con los Criterios Diagnósticos de Investigación
de la CIE-10
Los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10
y los criterios del DSM-IV para el trastorno paranoide de
la personalidad son diferentes, pero definen en líneas generales
el mismo trastorno.
Criterios para el diagnóstico de F60.0 Trastorno paranoide
de la personalidad [301.0]
A. Desconfianza y suspicacia general desde el inicio
de la edad adulta, de forma que las intenciones de los demás
son interpretadas como maliciosas, que aparecen en diversos
contextos, como lo indican cuatro (o más) de los siguientes
puntos:
(1) Sospecha,
sin base suficiente, que los demás se van a aprovechar de
ellos, les van a hacer daño o les van a engañar.
(2) Preocupación por dudas no justificadas acerca de la
lealtad o la fidelidad de los amigos y socios.
(3) Reticencia a confiar en los demás por temor injustificado
a que la información que compartan vaya a ser utilizada
en su contra.
(4) en las observaciones o los hechos más inocentes vislumbra
significados ocultos que son degradantes o amenazadores.
(5) Alberga rencores durante mucho tiempo, por ejemplo,
no olvida los insultos, injurias o desprecios.
(6) Percibe ataques a su persona o a su reputación que no
son aparentes para los demás y está predispuesto a reaccionar
con ira o a contraatacar.
(7) Sospecha repetida e injustificadamente que su cónyuge
o su pareja le es infiel.
B. Estas características
no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia,
un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u
otro trastorno psicótico y no son debidas a los efectos fisiológicos
directos de una enfermedad médica.
Nota: Si se cumplen los criterios antes del inicio de una
esquizofrenia, añadir "premórbido", por ejemplo "trastorno
paranoide de la personalidad (premórbido)".
F60-1 Trastorno esquizoide de la personalidad [301.20]
La característica esencial del trastorno esquizoide de
la personalidad es un patrón general de distanciamiento de
las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional
en el plano interpersonal. Este patrón comienza al principio
de la edad adulta y se da en diversos contextos.
Los sujetos con trastorno esquizoide de la personalidad no
demuestran tener deseos de intimidad, parecen indiferentes
a las oportunidades de establecer relaciones personales y
no parece que les satisfaga demasiado formar parte de una
familia o de un grupo social (Criterio A1). Prefieren emplear
el tiempo en sí mismos, más que estar con otras personas.
Suelen estar socialmente aislados o ser "solitarios" y casi
siempre escogen actividades solitarias o aficiones que no
requieran interacciones con otras personas (Criterio A2).
Prefieren las tareas mecánicas o abstractas como los juegos
de ordenador o matemáticos. Pueden mostrar un interés muy
escaso en tener experiencias sexuales con otra persona (Criterio
A3) y les gustan muy pocas o ninguna actividades (Criterio
A4). Suele haber una reducción de la sensación de placer a
partir de experiencias sensoriales, corporales o interpersonales,
como pasear por una playa tomando sol o hacer el amor. Estos
individuos no tienen amigos íntimos o personas de confianza,
a excepción de algún familiar de primer grado (Criterio A5).
Los sujetos con trastorno esquizoide de la personalidad suelen
parecer indiferentes a la aprobación o la crítica de los demás
y o muestran preocupación alguna por lo que los demás puedan
pensar de ellos (Criterio A6). Pueden abstraerse de las sutilezas
normales en la interacción social y a menudo no responden
adecuadamente a las normas sociales, de forma que parecen
socialmente ineptos o superficiales y enfrascados en sí mismos.
Habitualmente, muestran un aspecto "blando" sin reactividad
emocional observable y con pocos gestos o expresiones faciales
de reciprocidad, como sonrisas o cabeceo (Criterio A7). Refieren
que rara vez experimentan emociones fuertes como ira o alegría.
Frecuentemente manifiestan una afectividad restringida y se
muestran fríos y distantes. Sin embargo, en las raras ocasiones
en que estos individuos se sienten, aunque sea temporalmente,
cómodos hablando de sí mismos, pueden reconocer que tienen
sentimientos desagradables, en especial en lo que se relaciona
con las interacciones sociales.
El trastorno esquizoide de la personalidad no debe diagnosticarse
si el patrón de comportamiento aparece exclusivamente en el
transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de
ánimo con síntomas psicóticos, otro trastorno psicótico o
un trastorno generalizado del desarrollo, o si es debido a
los efectos fisiológicos directos de una enfermedad neurológica
o de otro tipo (p. ej., epilepsia del lóbulo temporal) (Criterio
B).
Síntomas y trastornos asociados
Los sujetos con trastorno esquizoide de la personalidad
pueden tener dificultades especiales para expresar la ira,
incluso en respuesta a la provocación directa, lo que contribuye
a la impresión de que no tienen emociones. A veces, sus vidas
parecen no ir a ninguna parte y dejan sus objetivos a merced
del azar. Estos individuos suelen reaccionar pasivamente ante
las circunstancias adversas y tienen dificultades en responder
adecuadamente a los acontecimientos vitales importantes. Debido
a su falta de habilidades sociales y a la falta de deseo de
experiencias sexuales, los sujetos con este trastorno tienen
pocas amistades, es poco frecuente que salgan con alguien
y no suelen casarse. La actividad laboral puede estar deteriorada,
sobre todo si se requiere una implicación interpersonal, aunque
los sujetos con este trastorno pueden desenvolverse bien cuando
trabajan en condiciones de aislamiento social. Los individuos
con este trastorno pueden experimentar episodios psicóticos
muy breves (que duran minutos u horas), especialmente, en
respuesta al estrés. En algunos casos el trastorno esquizoide
de la personalidad puede aparecer como el antecedente premórbido
del trastorno delirante o la esquizofrenia. Algunas veces,
los sujetos con este trastorno presentan un trastorno depresivo
mayor. El trastorno esquizoide de la personalidad se observa
con más frecuencia simultáneamente con los trastornos de la
personalidad, esquizotípico, paranoide y por evitación.
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
Sujetos de varios tipos de entornos culturales pueden
mostrar comportamientos defensivos u estilos interpersonales
que pueden ser calificados erróneamente como esquizoides.
Por ejemplo, las personas que han cambiado de un entorno rural
a uno urbano pueden reaccionar con un "enfriamiento emocional"
que puede durar varios meses y manifestarse por actividades
solitarias, afectividad restringida y otros déficit en la
comunicación. Los inmigrantes de otros países son vistos a
veces erróneamente como fríos, hostiles o indiferentes.
El trastorno esquizoide de la personalidad puede hacerse patente
por primera vez en la infancia o la adolescencia a través
de actitudes y comportamientos solitarios, pobres relaciones
con los compañeros y bajo rendimiento escolar, lo que señala
como diferentes a estos niños o adolescentes y les hace sujetos
de burlas.
El trastorno esquizoide de la personalidad se diagnostica
un poco más frecuentemente y puede causar más incapacidad
en los varones.
Prevalencia
El trastorno de la personalidad es poco frecuente en
el entorno clínico.
Patrón familiar
El trastorno esquizoide de la personalidad puede ser
más prevalente en los familiares de los sujetos con esquizofrenia
o con trastorno esquizotípico de la personalidad.
Diagnóstico diferencial
El trastorno esquizoide de la personalidad puede diferenciarse
del trastorno delirante, la esquizofrenia y el trastorno del
estado de ánimo con síntomas psicóticos por el hecho de caracterizarse
por un período de síntomas psicóticos persistentes (p. ej.,
ideas delirantes y alucinaciones). Para realizar un diagnóstico
adicional de trastorno esquizoide de la personalidad, el trastorno
de la personalidad debe haberse manifestado desde antes de
iniciarse los síntomas psicóticos y debe persistir cuando
los síntomas psicóticos estén en remisión. Cuando un individuo
presenta un trastorno psicótico crónico en el Eje I (p. ej.,
esquizofrenia) que fue precedido por un trastorno esquizoide
de la personalidad, el trastorno esquizoide de la personalidad
debe registrarse en el eje II, seguido entre paréntesis por
"premórbido".
Puede haber grandes dificultades para distinguir a los sujetos
con trastorno esquizoide de la personalidad de quienes presentan
formas leves de trastorno autista y
trastorno de Asperger. Las formas leves del trastorno
autista y del trastorno de Asperger se distinguen por un deterioro
más grave de la interacción social y por comportamientos e
intereses estereotipados.
El trastorno esquizoide de la personalidad ha de distinguirse
de un cambio de la personalidad debido
a enfermedad médica, en el que los rasgos aparecen
debidos a los efectos directos de una enfermedad del sistema
nervioso central. También ha de ser diferenciado de los síntomas
que pueden desarrollarse asociados al consumo crónico de sustancias
(p. ej., trastorno relacionado con la cocaína no especificado).
Se puede confundir el trastorno esquizoide de la personalidad
con otros trastornos de la personalidad que tienen algunas
características en común. Por tanto, es importante diferenciar
estos trastornos en base a las diferencias en sus rasgos característicos.
Sin embargo, si un individuo tiene características de personalidad
que cumplen los criterios para uno o más trastornos de la
personalidad además del trastorno esquizoide de la personalidad,
pueden diagnosticarse todos esos trastornos. Aunque las características
de aislamiento social y afectividad restringida son comunes
a los trastornos de la personalidad esquizoide, esquizotípico
y paranoide, el trastorno esquizoide de la personalidad puede
diferenciarse del trastorno esquizotípico
de la personalidad por la falta de distorsiones perceptivas
y del trastorno paranoide de la personalidad
por la falta de suspicacia e ideación paranoide. El
aislamiento social del trastorno esquizoide de la personalidad
puede diferenciarse del que se observa en el trastorno
de la personalidad por evitación, que es debido al
temor a encontrarse agobiado o a no saber qué hacer y a la
anticipación excesiva de rechazo. Por el contrario, las personas
con trastorno esquizoide de la personalidad tienen un mayor
distanciamiento y un deseo muy limitado de familiarizarse
con los demás. Los sujetos con trastorno
obsesivo-compulsivo de la personalidad también pueden
mostrar un distanciamiento social que surge de la devoción
al trabajo y del malestar con las emociones, pero poseen una
capacidad interna para relacionarse.
Los individuos "solitarios" pueden mostrar rasgos de personalidad
que pueden considerarse esquizoides. Sólo constituyen un trastorno
esquizoide de la personalidad cuando estos rasgos son inflexibles
y desadaptativos y provocan un deterioro funcional o un malestar
subjetivo.
Relación con los Criterios Diagnósticos de Investigación
de la CIE-10
Los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10
y los criterios del DSM-IV para el trastorno esquizoide de
la personalidad son diferentes, pero definen en líneas generales
el mismo trastorno.
Criterios para el diagnóstico de F60.1 Trastorno esquizoide
de la personalidad [301.20]
A. Un patrón general de distanciamiento de las relaciones
sociales y de restricción de la expresión emocional en el
plano interpersonal, que comienza al principio de la edad
adulta y se da en diversos contextos, como lo indican cuatro
(o más) de los siguientes puntos:
(1) ni desea
ni disfruta de las relaciones personales, incluido el formar
parte de una familia
(2) escoge casi siempre actividades solitarias
(3) tiene escaso o ningún interés en tener experiencias
sexuales con otra persona
(4) disfruta con pocas o ninguna actividad
(5) no tiene amigos íntimos o personas de confianza, aparte
de los familiares de primer grado
(6) se muestra indiferente a los halagos o las críticas
de los demás
(7) muestran frialdad emocional, distanciamiento o aplanamiento
de la afectividad.
B. Estas características
no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia,
un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u
otro trastorno psicótico y no son debidas a los efectos fisiológicos
directos de una enfermedad médica.
Nota: Si se cumplen los criterios antes del
inicio de una esquizofrenia, añadir "premórbido", por ejemplo,
"trastorno esquizoide de la personalidad (premórbido)".
  
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