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Trastornos del sueño

Disomnias
Insomnio primario
Hipersomnia primaria
Narcolepsia
Relacionado con respiración
Del ritmo circadeano
No especificada

Parasomnias
Pesadillas
Terrores nocturnos
Sonambulismo
No especificada

Trastornos del sueño relacionados con otro trastorno mental
Insomnio relacionado con
Hipersomnia relacionada con

Otros trastornos del sueño
Debido a enfermedad médica
Inducido por consumo de sustancias

Disomnias

Insomnio primario
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

El síntoma predominante es la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador, durante al menos un mes.

La alteración del sueño (o la fatiga diurna asociada) provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

La alteración del sueño no aparece exclusivamente en el transcurso de la narcolepsia, el trastorno de sueño relacionado con la respiración, el trastorno del ritmo circadiano o una parasomnia.

La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno depresivo mayor, trastorno de ansiedad generalizada, delirium).

La alteración no es debida a los efectos fisiológicos de una sustancia (por ejemplo, drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.


Hipersomnia primaria
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

El motivo principal de consulta es la presencia de somnolencia excesiva como mínimo durante un mes (o menos si se trata de la forma recurrente), tal y como ponen de evidencia episodios prolongados de sueño nocturno o episodios de sueño diurno que tienen lugar casi cada día.

La somnolencia excesiva provoca un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

La somnolencia excesiva no puede explicarse mejor por la presencia de un insomnio y no aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental (por ejemplo narcolepsia, trastorno del sueño relacionado con la respiración, trastorno del ritmo circadiano o parasomnia) y no puede atribuirse a una cantidad inadecuada de sueño.

La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental.

La alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.
Especificar si:

Recidivante: si hay períodos de somnolencia excesiva que duran como mínimo tres días y tienen lugar varias veces al año durante al menos dos años.

Narcolepsia
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

Ataques de sueño reparador irresistibles que aparecen diariamente durante un mínimo de tres meses.

Presencia de uno o ambos de los siguientes síntomas:

1. cataplejía (es decir, episodios breves y súbitos de pérdida bilateral del tono muscular, la mayoría de las veces en asociación con emociones intensas.
2. intrusiones recurrentes de elementos del sueño REM en las fases de transición entre el sueño y la vigilia, tal y como indican las alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas o las parálisis del sueño al principio o al final de los episodios del sueño.

La alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

Tr. del sueño relacionados con respiración
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

Desestructuración del sueño que provoca somnolencia excesiva o insomnio y que se considera secundaria a una patología respiratoria relacionada con el sueño (por ejemplo, síndromes de apnea obstructiva del sueño o de apnea central del sueño o de hipoventilación alveolar central).

La alteración no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental y no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, drogas, fármacos) o de otra enfermedad médica (diferente de un trastorno de la respiración relacionado con el sueño).

Del ritmo circadeano
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

Presencia persistente o recurrente de un patrón de sueño desestructurado que obedece a una mala sincronización entre el sistema circadiano endógeno de sueño-vigilia del individuo, por una parte, y las exigencias exógenas de espaciamiento y duración del sueño, por otra.

Las alteraciones del sueño provocan un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Las alteraciones del sueño no aparecen exclusivamente en el transcurso de otro trastorno del sueño u otro trastorno mental.

El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.
Especificar tipo:

Tipo sueño retrasado: patrón de sueño persistente que consiste en acostarse y despertarse tarde, con incapacidad para conciliar el sueño y levantarse a horas más tempranas pese a desearlo.
Tipo jet lag: somnolencia y estado de alerta presentes en momentos del día inadecuados, y que aparece después de repetidos viajes transmeridionales a zonas con diferente huso horario.
Tipo cambios de turno de trabajo: insomnio que aparece durante las horas que el individuo debería dormir o somnolencia excesiva durante las horas en que debería estar despierto, debido a un turno de trabajo nocturno, o un cambio repetido de un turno de trabajo.
Tipo no especificado (por ejemplo, patrón de sueño avanzado, ausencia de patrón sueño-vigilia de 24 horas o patrón de sueño-vigilia irregular).

Disomnia no especificada
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

Esta categoría se reserva para los cuadros clínicos de insomnio, hipersomnia o alteraciones del ritmo circadiano que no reúnen criterios para una disomnia específica. Son ejemplos:

Quejas de insomnio o hipersomnia
clínicamente significativos que pueden atribuirse a factores ambientales (por ejemplo, ruido, luz, interrupciones frecuentes).

Somnolencia excesiva
atribuible a una deprivación concomitante de sueño.

"Síndrome de piernas inquietas"
idiopático: sensación molesta (por ejemplo, malestar, hormigueo o inquietud) que produce una intensa necesidad de mover las piernas. Típicamente estas sensaciones aparecen antes de acostarse y se alivian temporalmente moviendo las piernas o andando, volviendo a aparecer sólo si estas se mantienen inmóviles. Estas sensaciones pueden retrasar el inicio del sueño o despertar el individuo.

Movimientos periódicos de los miembros
("mioclonus nocturno"): sacudidas de los miembros repetidas, breves y de baja amplitud, sobre todo de las extremidades inferiores. Estos movimientos aparecen cuando el individuo está a punto de dormirse y disminuyen durante las fases 3 y 4 NREM. Estos movimientos suelen aparecer rítmicamente cada 20-60 segundos, dando lugar a activaciones breves y repetidas. Característicamente, estos individuos no son conscientes de estos movimientos, pero sí pueden aquejar insomnio, despertares frecuentes o somnolencia diurna si el número de movimientos es considerable.

Situaciones en las que el clínico ha establecido la presencia de un trastorno del sueño, pero se ve incapaz de determinar si este es primario, secundario a una enfermedad médica o relacionado con el consumo de una sustancia

Parasomnias

Pesadillas
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

Despertares repetidos durante el período de sueño mayor o en las siestas diurnas, provocados por sueños extremadamente terroríficos y prolongados que dejan recuerdos vívidos, y cuyo contenido suele centrarse en amenazas para la propia supervivencia, seguridad o autoestima. Los despertares suelen ocurrir durante la segunda mitad del período de sueño.

Al despertarse
del sueño terrorífico, la persona recupera rápidamente el estado orientado y vigil (a diferencia de la confusión y desorientación que caracterizan los terrores nocturnos y algunas formas de epilepsia).

Las pesadillas
, o la alteración del sueño determinada por los continuos despertares, provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Las pesadilla
s no aparecen exclusivamente en el transcurso de otro trastorno mental (por ejemplo, delirium, trastorno por estrés postraumático) y no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

Terrores nocturnos
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

Episodios recurrentes de despertares bruscos, que se producen generalmente durante el primer tercio del episodio del sueño mayor y que se inician con un grito de angustia.

Aparición durante el episodio del miedo y signos de activación vegetativa de carácter intenso, por ejemplo, taquicardia, taquipnea y sudoración.

El individuo muestra una falta relativa de respuesta a los esfuerzos de los demás por tranquilizarle.

Existe amnesia del episodio: el individuo no puede describir recuerdo alguno detallado de lo acontecido durante la noche.

Estos episodios provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

La alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

Sonambulismo
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

Episodios repetidos que implican el acto de levantarse de la cama y andar por las habitaciones en pleno sueño, que tienen un lugar generalmente durante el primer tercio del período de sueño mayor.

Durante estos episodios, el individuo tiene una mirada fija y perdida, se muestra relativamente arreactivo a los intentos de los demás para establecer un diálogo con él y sólo puede ser despertado a base de grandes esfuerzos.

Al despertar, tanto en pleno episodio como a la mañana siguiente, el sujeto no recuerda nada de lo sucedido.

A los pocos minutos de despertarse del episodio de sonambulismo, el individuo recobra todas sus facultades y no muestra afectación del comportamiento o las actividades mentales (aunque en un primer momento puede presentar confusión o desorientación).

Los episodios de sonambulismo provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad el individuo.

La alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo drogas, medicamentos) o de una enfermedad médica

Parasomnia no especificada
Los criterios internacionales de diagnóstico acorde al DSM-IV, son los siguientes:

La categoría parasomnia no especificada se reserva para las alteraciones caracterizadas por comportamientos o reacciones fisiológicas de carácter anormal que aparecen durante el sueño o en las transiciones sueño-vigilia y que no reúnen los criterios diagnósticos para una parasomnia más específica. Los ejemplos incluyen:

Trastorno comportamental de sueño REM: actividad motora, a menudo de carácter violento, que aparece durante el sueño REM. A diferencia del sonambulismo, estos episodios tienden a hacer acto de presencia en la segunda mitad de la noche y se asocian a recuerdos vívidos del sueño.

Parálisis del sueño: incapacidad para realizar movimientos voluntarios durante la transición entre el sueño y la vigilia. Estos episodios pueden aparecer al acostarse (hipnagógicos) o al despertar (hipnopómpicos) y suelen asociarse a una ansiedad extrema y, en algunos casos, a sensación de muerte inminente. La parálisis del sueño es un síntoma que acompaña con frecuencia a la narcolepsia y, en estos casos, no deben codificarse por separado.

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